Hace pocos días estalló el escándalo por las "presuntas" relaciones sexuales que Fernando Sánchez Dragó habría mantenido con dos "zorritas" (sic) [elplural.com] según confesión pública a su "cólega" Albert Boadella.
Antes de nada, me gustaría mostrar mi sorpresa por el hecho que el libro se publicase el 07/09/2010 [planetadelibros.es] y no es hasta el día 23, que Xabi Larrañaga destapa el asunto en su blog de "noticiasdenavarra.com", que salta el escándalo por las declaraciones que en él aparecen. Tres días después el 26 de octubre la noticia [El País] llega a los medios de ámbito nacional.
Aunque pretendo dedicarle una reflexión más amplía, me gustaría compartir con ústedes estas palabras de Antoni Puigverd, al respecto de los ataques sufridos por la Iglesía a consecuencia de los escándalos sexuales protagonizados por algunos de sus representantes, y la condescendencia con que se han recibido las apologías de la pederastía protagonizadas por algunos ilustres "artistas" (de izquierdas, claro):
"La doble moral que acusa de horrible pederasta al enemigo ideológico, pero eleva por la misma razón al amigo a la categoría de artista o transgresor, demuestra dos cosas. Primera, que la seguridad de niños importa un bledo. Segunda: que las trincheras de hoy son, por fortuna, menos belicosas que las de antaño, pero tienen la misma miserable profundidad." [La Vanguardia]
Antes de nada, me gustaría mostrar mi sorpresa por el hecho que el libro se publicase el 07/09/2010 [planetadelibros.es] y no es hasta el día 23, que Xabi Larrañaga destapa el asunto en su blog de "noticiasdenavarra.com", que salta el escándalo por las declaraciones que en él aparecen. Tres días después el 26 de octubre la noticia [El País] llega a los medios de ámbito nacional.
Aunque pretendo dedicarle una reflexión más amplía, me gustaría compartir con ústedes estas palabras de Antoni Puigverd, al respecto de los ataques sufridos por la Iglesía a consecuencia de los escándalos sexuales protagonizados por algunos de sus representantes, y la condescendencia con que se han recibido las apologías de la pederastía protagonizadas por algunos ilustres "artistas" (de izquierdas, claro):
"La doble moral que acusa de horrible pederasta al enemigo ideológico, pero eleva por la misma razón al amigo a la categoría de artista o transgresor, demuestra dos cosas. Primera, que la seguridad de niños importa un bledo. Segunda: que las trincheras de hoy son, por fortuna, menos belicosas que las de antaño, pero tienen la misma miserable profundidad." [La Vanguardia]
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