Hace poco hablabamos de algunos eminentes no-nacionalistas españoles. Hoy le toca a otro: Arcadi Espada. Porque su artículo de hoy se centra en la figura del alcalde Lleida, Àngel Ros.
Arcadi Espada alaba al señor Ros por intentar poner freno a determinadas conductas radicales que el Islam empieza a mostrar en nuestras ciudades. Dice Espada que "El alcalde de Lérida es uno de los escasos ejemplos de convicciones y nobleza que ha dado en los últimos tiempos la vida política española". No me atrevería a decir tanto, pero estoy plenamente de acuerdo con él en que se debe poner coto a ciertas actitudes totalmente incompatibles con los principios básicos en que se fundamenta nuestra democracia.
Que el Estado gaste millones de euros en políticas de igualdad mientras algunas mujeres caminan por nuestras calles como auténticos fantasmas en su prisión de tela es tan incongruente como que nuestros ganaderos inviertan millones de euros en nombre del bienestar animal mientras en "nuestra" fiesta nacional se tortura y mata a un toro.
Mucho más dudosa por infundada me parece la reflexión final: "El cambio a peor del espacio público en cuya creación participó es la peor pesadilla de un ciudadano. Una Melilla marroquí. Una Cataluña catalana. Un Gibraltar español. Cualquiera de estas posibilidades satisfaría a los muertos y a los dioses de cada respectivo. Pero el cambio sería desmoralizador para los vivos." En primer lugar me pregunto cómo sería una "Cataluña catalana", se entiende que Espada considera que ahora no lo es; sin duda, eso explicaría muchas de sus ideas al respecto. Y yo que creía que era catalana y española... En segundo lugar, asume que cualquier cambio de nacionalidad de un territorio sería a peor. Por el simple hecho de cambiar no implica que el cambio vaya a ser a peor. Podemos suponer que una Melilla marroquí sería peor que la actual, porque la renta per capitá del pais africano es inferior a la de España y porque es un pais con grandes lagunas en derechos humanos. Pero Gibraltar español no tendrái que ser peor que Gibraltar británico, simplemente algunas cosas serían mejores y otras peores. Y es imposible saber si una Catalunya independiente (supongo que a eso es a lo que se refiere Espada) sería peor que la actual; en todo caso dependendería de cómo se llevase a cabo la transición, y de infinidad de factores que resulta imposible predecir.
Y confirma (otra vez) la monomanía de Espada con el "nacionalismo"; empieza hablando de las fricciones entre el alcalde Lleida y la comunidad musulmana y termina (otra vez) hablando del nacionalismo catalán.
Arcadi Espada alaba al señor Ros por intentar poner freno a determinadas conductas radicales que el Islam empieza a mostrar en nuestras ciudades. Dice Espada que "El alcalde de Lérida es uno de los escasos ejemplos de convicciones y nobleza que ha dado en los últimos tiempos la vida política española". No me atrevería a decir tanto, pero estoy plenamente de acuerdo con él en que se debe poner coto a ciertas actitudes totalmente incompatibles con los principios básicos en que se fundamenta nuestra democracia.
Que el Estado gaste millones de euros en políticas de igualdad mientras algunas mujeres caminan por nuestras calles como auténticos fantasmas en su prisión de tela es tan incongruente como que nuestros ganaderos inviertan millones de euros en nombre del bienestar animal mientras en "nuestra" fiesta nacional se tortura y mata a un toro.
Mucho más dudosa por infundada me parece la reflexión final: "El cambio a peor del espacio público en cuya creación participó es la peor pesadilla de un ciudadano. Una Melilla marroquí. Una Cataluña catalana. Un Gibraltar español. Cualquiera de estas posibilidades satisfaría a los muertos y a los dioses de cada respectivo. Pero el cambio sería desmoralizador para los vivos." En primer lugar me pregunto cómo sería una "Cataluña catalana", se entiende que Espada considera que ahora no lo es; sin duda, eso explicaría muchas de sus ideas al respecto. Y yo que creía que era catalana y española... En segundo lugar, asume que cualquier cambio de nacionalidad de un territorio sería a peor. Por el simple hecho de cambiar no implica que el cambio vaya a ser a peor. Podemos suponer que una Melilla marroquí sería peor que la actual, porque la renta per capitá del pais africano es inferior a la de España y porque es un pais con grandes lagunas en derechos humanos. Pero Gibraltar español no tendrái que ser peor que Gibraltar británico, simplemente algunas cosas serían mejores y otras peores. Y es imposible saber si una Catalunya independiente (supongo que a eso es a lo que se refiere Espada) sería peor que la actual; en todo caso dependendería de cómo se llevase a cabo la transición, y de infinidad de factores que resulta imposible predecir.
Y confirma (otra vez) la monomanía de Espada con el "nacionalismo"; empieza hablando de las fricciones entre el alcalde Lleida y la comunidad musulmana y termina (otra vez) hablando del nacionalismo catalán.
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