La declaración por parte de ETA de un alto el fuego "permanente, general y verificable" ha suscitado reacciones que podrían calificarse de previsibles desde los distintos sectores de la sociedad.
Al lógico excepticismo/prudencia de los gobernantes se suma la natural desconfianza que provocan las treguas precedentes.
Pero todo ello no altera el hecho esencial: así es cómo comenzará la paz. Muchos reclaman que ETA debe entregar las armas, pero eso es casi imposible. La organización terrorista no iniciará su disolución con la entrega de armas. Por una simple cuestión estratégica mantendrá este "as en la manga" para poder utilizarlo en la negociación inevitable.
Otros exigen que los terroristas se disculpen; como si los miembros de una organización que lleva medio siglo matando vayan a levantarse un día por la mañana y disculparse.
La gran cuestión es qué pasos pueden darse ahora para conseguir la paz; qué se puede negociar. Muchos afirman que la tregua es sólo una estrategia de la izquierda abertzale para presentarse a las elecciones municipales, para conseguir el dinero del Estado para continuar con la lucha armada.
Este ha sido uno de los argumentos esgrimidos para ilegalizar las distintas formaciones bajo las que se ocultado el aparato político de ETA: interrumpir la financiación de la banda terrorista. Personalmente, aunque seguramente ha sido una estrategia efectiva a nivel policial, me parece bastante dudosa su constitucionalidad. Además parece difícil creer que el Estado no sea capaz de controlar los movimientos de dinero que realiza Batasuna, para evitar que se financie a ETA. Además, al ilegalizar al brazo político de ETA se ha dado mayor poder dentro de la organización al brazo militar, lo que tal vez haya postergado la imposición de la vía de la paz dentro de la banda terrorista.
Además, las distintas decisiones judiciales contra la izquierda abertzale han puesto en serias dudas la separación entre los poderes ejecutivo y el judicial.
En otro orden de cosas, no creo que, bajo ningún concepto, el gobierno deba negociar la liberación de presos de ETA; el precio de la paz no puede ser la inmunidad. Ya en la transición se logró la paz a cambio de inmunidad. No puede realizarse de nuevo una rendición de los derechos humanos de ese tipo. Ello nada tiene que ver con las reducciones de condena de que los presos de ETA puedan ser merecedores según la legislación vigente; pues si un asesino "común" puede beneficiarse estas reducciones, más derecho tiene un asesino que muestre un arrepentimiento real y una renuncia a la violencia. Al menos así es según el actual código penal, que no busca castigar a los criminales sinó sólo su "reinserción" en la sociedad.
Desde los sectores ultraderechistas se ha lanzado la sospecha permanente de que el gobierno de Zapatero negociaba con ETA. Los mismos sectores que ensalzan a Aznar como el principal político español (y/o internacional) de la democracia, quien también negoció con ETA. No cabe duda alguna de que la situación actual es mucho más favorable a la negociación que aquella: casi inexistencia de atentados en los útlimos años, renuncia a la violencia por parte de muchos presos y ex-dirigintes de la banda, apuesta por la vía política por parte del brazo político, etc. Pero desde muchos sectores se exige que el único fin de la violencia sea policial. Pero es muy difícil que sea así, y los expertos lo saben. Además, a TODOS los políticos les gustaría ser recordados como el presidente que "logró la paz", no sólo a Zapatero, sinó también a Rajoy o Aznar. Lo que intenta la derecha es hacernos creer que si Zapatero negocia con ETA es por debilidad, y que si lo hace Aznar es por su "visión de Estado".
No sabemos si la paz empieza aquí, pero está claro que así es como empieza la paz. Por ello, a pesar de la prudencia, no debemos excluir toda esperanza.
Al lógico excepticismo/prudencia de los gobernantes se suma la natural desconfianza que provocan las treguas precedentes.
Pero todo ello no altera el hecho esencial: así es cómo comenzará la paz. Muchos reclaman que ETA debe entregar las armas, pero eso es casi imposible. La organización terrorista no iniciará su disolución con la entrega de armas. Por una simple cuestión estratégica mantendrá este "as en la manga" para poder utilizarlo en la negociación inevitable.
Otros exigen que los terroristas se disculpen; como si los miembros de una organización que lleva medio siglo matando vayan a levantarse un día por la mañana y disculparse.
La gran cuestión es qué pasos pueden darse ahora para conseguir la paz; qué se puede negociar. Muchos afirman que la tregua es sólo una estrategia de la izquierda abertzale para presentarse a las elecciones municipales, para conseguir el dinero del Estado para continuar con la lucha armada.
Este ha sido uno de los argumentos esgrimidos para ilegalizar las distintas formaciones bajo las que se ocultado el aparato político de ETA: interrumpir la financiación de la banda terrorista. Personalmente, aunque seguramente ha sido una estrategia efectiva a nivel policial, me parece bastante dudosa su constitucionalidad. Además parece difícil creer que el Estado no sea capaz de controlar los movimientos de dinero que realiza Batasuna, para evitar que se financie a ETA. Además, al ilegalizar al brazo político de ETA se ha dado mayor poder dentro de la organización al brazo militar, lo que tal vez haya postergado la imposición de la vía de la paz dentro de la banda terrorista.
Además, las distintas decisiones judiciales contra la izquierda abertzale han puesto en serias dudas la separación entre los poderes ejecutivo y el judicial.
En otro orden de cosas, no creo que, bajo ningún concepto, el gobierno deba negociar la liberación de presos de ETA; el precio de la paz no puede ser la inmunidad. Ya en la transición se logró la paz a cambio de inmunidad. No puede realizarse de nuevo una rendición de los derechos humanos de ese tipo. Ello nada tiene que ver con las reducciones de condena de que los presos de ETA puedan ser merecedores según la legislación vigente; pues si un asesino "común" puede beneficiarse estas reducciones, más derecho tiene un asesino que muestre un arrepentimiento real y una renuncia a la violencia. Al menos así es según el actual código penal, que no busca castigar a los criminales sinó sólo su "reinserción" en la sociedad.
Desde los sectores ultraderechistas se ha lanzado la sospecha permanente de que el gobierno de Zapatero negociaba con ETA. Los mismos sectores que ensalzan a Aznar como el principal político español (y/o internacional) de la democracia, quien también negoció con ETA. No cabe duda alguna de que la situación actual es mucho más favorable a la negociación que aquella: casi inexistencia de atentados en los útlimos años, renuncia a la violencia por parte de muchos presos y ex-dirigintes de la banda, apuesta por la vía política por parte del brazo político, etc. Pero desde muchos sectores se exige que el único fin de la violencia sea policial. Pero es muy difícil que sea así, y los expertos lo saben. Además, a TODOS los políticos les gustaría ser recordados como el presidente que "logró la paz", no sólo a Zapatero, sinó también a Rajoy o Aznar. Lo que intenta la derecha es hacernos creer que si Zapatero negocia con ETA es por debilidad, y que si lo hace Aznar es por su "visión de Estado".
No sabemos si la paz empieza aquí, pero está claro que así es como empieza la paz. Por ello, a pesar de la prudencia, no debemos excluir toda esperanza.
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