El poder es un ente multicelular (aunque algunos de los que lo conforman parezcan a veces seres unicelulares). Y como todo ser vivo intenta protegerse, defenderse de los cambios, de forma natural, involuntaria.
Todo ello viene a cuento con motivo de las manifestaciones estudiantiles del día de hoy en Barcelona (#vaga29f).
Nadie ignora que en Barcelona reside una importante colonia de anti-sistemas, algunos de ellos radicales. Estos grupos acostumbran a reventar casi la totalidad de las manifestaciones que se producen en Barcelona (y celebraciones, como los títulos del FCB). Impedírselo es siempre responsabilidad y mérito de los organizadores. Si éstos no lo hacen, es seguro que cualquier manifestación terminará en alborotos y cargas policiales.
Ya hemos comentado alguna vez los indicios que hacen sospechar que, en algunos casos, no todos los policias de paisano se limitan a observar lo que sucede y a actuar TRAS los incidentes. También se ha comentado en muchas ocasiones como muchos gobiernos (alrededor del mundo) utilizan los incidentes para justificar sus decisiones y/o desacreditar los críticos. Los medios de comunicación oficialistas lo llaman "conspiranoia".
Pero olvidan algo que nos enseñarons los romanos: "Cui prodest", "¿A quién beneficia?". ¿A quién benefician los incidentes? A los organizadores obviamente no. A los estudiantes obviamente no. Los únicos que se ven beneficiados por los incidentes son los que pueden utilizarlos. Los únicos que se benefician de los incidentes son los que pretenden desacreditar las protestas.
No creo que nadie promueva a estos grupos radicales (ellos sólos se automotivan) pero tal vez (cada uno que ponga la intensidad que desee en este "tal vez") podría hacerse más para controlarlos antes de que causen disturbios. Tal vez el problema sea que quien debería controlarlos se beneficia de sus actos vandálicos. Cui prodest.
Todo ello viene a cuento con motivo de las manifestaciones estudiantiles del día de hoy en Barcelona (#vaga29f).
Nadie ignora que en Barcelona reside una importante colonia de anti-sistemas, algunos de ellos radicales. Estos grupos acostumbran a reventar casi la totalidad de las manifestaciones que se producen en Barcelona (y celebraciones, como los títulos del FCB). Impedírselo es siempre responsabilidad y mérito de los organizadores. Si éstos no lo hacen, es seguro que cualquier manifestación terminará en alborotos y cargas policiales.
Ya hemos comentado alguna vez los indicios que hacen sospechar que, en algunos casos, no todos los policias de paisano se limitan a observar lo que sucede y a actuar TRAS los incidentes. También se ha comentado en muchas ocasiones como muchos gobiernos (alrededor del mundo) utilizan los incidentes para justificar sus decisiones y/o desacreditar los críticos. Los medios de comunicación oficialistas lo llaman "conspiranoia".
Pero olvidan algo que nos enseñarons los romanos: "Cui prodest", "¿A quién beneficia?". ¿A quién benefician los incidentes? A los organizadores obviamente no. A los estudiantes obviamente no. Los únicos que se ven beneficiados por los incidentes son los que pueden utilizarlos. Los únicos que se benefician de los incidentes son los que pretenden desacreditar las protestas.
No creo que nadie promueva a estos grupos radicales (ellos sólos se automotivan) pero tal vez (cada uno que ponga la intensidad que desee en este "tal vez") podría hacerse más para controlarlos antes de que causen disturbios. Tal vez el problema sea que quien debería controlarlos se beneficia de sus actos vandálicos. Cui prodest.
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