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Tuesday, December 14, 2010

El racismo de Sami Naïr

Hace unos días hablabamos de Sami Naïr, a raiz de un artículo que publicó en el que realizaba una interpretación totalmente subjectiva o, mejor dicho, alterada, de los resultados de las elecciones catalanas.

Buscando un poco en la red sobre este "sociologo", politólogo", etc. etc., he descubierto algunos detalles interesantes.

En primer lugar, fue vice-presidente del "Mouvement des citoyens" y ex-secretario del "Mouvement républicain et citoyen" de Jean-Pierre Chevènement. [Wikipedia]. El mencionado "Mouvement des citoyents" (Movimiento de los ciudadanos) [Wikipedia], se creó como escisión del Partido Socialista francés y, entre otras cosas, se diferenciaba de áquel, en que se oponían al Tratado de Maastricht, es decir, a la Unión Europea.

Pero la mayor polémica de su carrera fue el llamado "affaire Morin" [Wikipedia]: "El 4 de junio de 2002, Sami Naïr colaborador en el periódico Le Monde, firmó un controvertido artículo titulado « Israël-Palestine: le cancer » junto a Edgar Morin y Danièle Sallenave en el que se criticaba la política del gobierno de Israel.

Varios de sus párrafos fueron denunciados por su contenido antisemita según las asociaciones France-Israël y Avocats sans frontières.

En mayo de 2005, el tribunal de instancia Versalles, resolvió la condena del artículo por difamación racial en base al hecho de "...imputar al conjunto de los judíos de Israel el hecho concreto de humillar a los palestinos." Nair fue entonces objeto de numerosas críticas.

Sin embargo, la sentencia fue revocada por el tribunal de casación el 12 de julio de 2006 por considerar que el de Versalles había violado la ley de prensa del 29 de julio de 1881 y el artículo 10 de la Convención europea de libertad de expresión.
" Más allá de la interpretación de la legislación francesa realizada por el tribunal de Versalles y el de Casación, la lectura del artículo destila un apestoso tufo anti-semita innegable.

En este blog hemos criticado la política del Estado de Israel en relación a Palestina. También hemos criticado esa tendencia de ciertos ciudadanos de Israel y simpatizantes de acusar a cualquiera que los critique de antisemitas. Ahora bien, el artículo de Morin, Sallenave y Naïr rezuma antisemitismo en todos sus párrafos.

Artículo en francés.

Wednesday, September 22, 2010

Pío Baroja. Antisemitismo y anticatalanismo (y antimallorquinismo)

"Los catalanes han tenido la habilidad de lanzar el sambenito de judíos a los demás españoles, cuando precisamente los judíos son ellos. (...) El aspecto, las aptitudes, la classe de arte que se hace en Cataluña; todo tiene carácter marcadamente semita." Adjudicada en Wikiquote, aunque no he logrado encontrar la fuente. Algunos la sitúan en un artículo publicado por Baroja en 1907.

“Las discusiones de casa de Hurtado se reflejaban invertidas en el piso de arriba entre un señor catalán y su hijo. En casa del catalán, el padre era el liberal y el hijo el conservador; ahora que el padre era un liberal cándido y que hablaba mal el castellano, y el hijo un conservador muy burlón y mal intencionado. Muchas veces se oía llegar desde el patio una voz de trueno con acento catalán, que decía:” IV.- En el aislamiento

“Esta curiosidad por sorprender la vida; este instinto de inquisición tan humano, lo experimentaba él como casi todos los alumnos.
Uno de los que lo sentían con más fuerza, era un catalán amigo de Aracil, que aún estudiaba en el Instituto.
Jaime Massó así se llamaba, tenía la cabeza pequeña, el pelo negro, muy fino, la tez de un color blanco amarillento, y la mandíbula prognata. Sin ser inteligente, sentía tal curiosidad por el funcionamiento de los órganos, que si podía se llevaba a casa la mano o el brazo de un muerto, para disecarlos a su gusto. Con las piltrafas, según decía,
abonaba unos tiestos o los echaba al balcón de un aristócrata de la vecindad a quien odiaba.
Massó, especial en todo, tenía los estigmas de un degenerado. Era muy supersticioso; andaba por en medio de las calles y nunca por las aceras; decía medio en broma, medio en serio, que al pasar iba dejando como rastro, un hilo invisible que no debía romperse. Así, cuando iba a un café o al teatro salía por la misma puerta por donde había entrado para ir recogiendo el misterioso hilo.
Otra cosa caracterizaba a Massó; su wagnerismo entusiasta e intransigente que contrastaba con la indiferencia musical de Aracil, de Hurtado y de los demás.
Aracil había formado a su alrededor una camarilla de amigos a quienes dominaba y mortificaba, y entre éstos se contaba Massó; le daba grandes plantones, se burlaba de él, lo tenía como a un payaso.
Aracil demostraba casi siempre una crueldad desdeñosa, sin brutalidad, de un carácter femenino.” VI.- La sala de disección

Antimallorquinismo (probablemente para Baroja no había diferencia entre catalanes y baleares):

“Esa omnipotencia del dinero, antipática para un hombre de sentimientos delicados, le parecía a Aracil algo sublime, admirable, un holocausto natural a la fuerza del oro.
Julio era un verdadero fenicio; procedía de Mallorca y probablemente había en él sangre semítica.
Por lo menos si la sangre faltaba, las inclinaciones de la raza estaban íntegras.
Soñaba con viajar por el Oriente, y aseguraba siempre que, de tener dinero, los primeros países que visitaría serían Egipto y el Asia Menor.
El doctor Iturrioz, tío carnal de Andrés Hurtado, solía afirmar probablemente de una manera arbitraria, que en España, desde un punto de vista moral; hay dos tipos: el tipo ibérico y el tipo semita. Al tipo ibérico asignaba el doctor las cualidades fuertes y guerreras de la raza; al tipo semita, las tendencias rapaces, de intriga y de comercio.
Aracil era un ejemplar acabado del tipo semita. Sus ascendientes debieron ser comerciantes de esclavos en algún pueblo del Mediterráneo. A Julio le molestaba todo lo que fuera violento y exaltado: el patriotismo, la guerra, el entusiasmo político o social; le gustaba el fausto, la riqueza, las alhajas, y como no tenía dinero para comprarlas buenas, las llevaba falsas y casi le hacía más gracia lo mixtificado que lo bueno.
Daba tanta importancia al dinero, sobre todo al dinero ganado, que el comprobar lo difícil de conseguirlo le agradaba. Como era su dios, su ídolo, de darse demasiado fácilmente, le hubiese parecido mal. Un paraíso conseguido sin esfuerzo no entusiasma al creyente; la mitad por lo menos del mérito de la gloria está en su dificultad, y para Julio la dificultad de conseguir el dinero, constituía uno de sus mayores encantos.
Otra de las condiciones de Aracil era acomodarse a las circunstancias, para él no había cosas desagradables; de considerarlo necesario, lo aceptaba todo.
Con su sentido previsor de hormiga, calculaba la cantidad de placeres obtenibles por una cantidad de dinero. Esto constituía una de sus mayores preocupaciones.
Miraba los bienes de la tierra con ojos de tasador judío. Si se convencía de que una cosa de treinta céntimos la había comprado por veinte, sentía un verdadero disgusto.
Julio leía novelas francesas de escritores medio naturalistas, medio galantes; estas relaciones de la vida de lujo y de vicio de París le encantaban.
De ser cierta la clasificación de Iturrioz, Montaner también tenía más del tipo semita que del ibérico. Era enemigo de lo violento y de lo exaltado, perezoso, tranquilo, comodón.
Blando de carácter, daba al principio de tratarle cierta impresión de acritud y energía, que no era más que el reflejo del ambiente de su familia, constituida por el padre y la madre y varias hermanas solteronas, de carácter duro y avinagrado.” VII.- Aracil y Montaner

“—¡Cómo se ve el sentido práctico de esa granujería semítica! —dijo Iturrioz—. ¡Cómo olfatearon esos buenos judíos, con sus narices corvas, que el estado de conciencia podía comprometer la vida!
—Claro, eran optimistas; griegos y semitas tenían el instinto fuerte de vivir, inventaban dioses para ellos, un paraíso exclusivamente suyo. Yo creo que en el fondo no comprendían nada de la naturaleza.
—No les convenía.
—Seguramente no les convenía. En cambio, los turanios y los arios del Norte intentaron ver la naturaleza tal como es.” III.- El árbol de la ciencia y el árbol de la vida

Tuesday, September 21, 2010

Francisco de Quevedo: Antisemitismo y anticatalanismo

"Tal es aquella nación que los príncipes no tuvieron por salud entera desterrarlos. Antes, por todo lo dicho, reconocieron el peligro y el contagio en pequeña participación de sus venas. El vaho de su vecindad inficiona, su sombra atosiga . Una gota de sangre que de los judíos se deriva seduce a motines contra la de Jesucristo toda la de un cuerpo en la demás calificado. No la olvidan las tardanzas del tiempo de su mala calidad. Siempre empeora la buena sangre con que se junta y por eso la busca. Nunca se mejora con la buena en que se mezcla y por eso no la teme. Y es, Señor, caso admirable y maravilla grande que premiase Dios Nuestro Señor la expulsión postrera de los abominables judíos y el establecer contra su perfidia el Tribunal del Santo Oficio con dar a los Reyes Católicos tanto mundo, que ignorancia tan antigua guardó hasta su días para que fuese recompensa de acción tan colmada de gloria y, juntamente, señal de lo mucho que se agradó la majestad divina de tan santa determinación.
(...)
Ésta, Señor, es gente que produce plagas si los tienen y si no los arrojan. No será hoy menos condenada la dureza de quien no los echare que lo fue la del que no los dejó ir. ¿Qué se puede esperar de los que crucificaron al que esperan y de los que, crucificado, le queman y de los que, quemado, condenan a muerte Su Sacra Santa Ley con editos abominables?
(...)
Señor, este capítulo , para guiar las determinaciones de V.M., se lee escrito con tantos nortes como letras. Dice que los judíos, por su propia culpa, están sujetos a perpetua esclavitud. Luego, excluidos están por sus maldades no sólo de tener puestos y mandar, sino de tener libertad y dejar de ser esclavos. Y como si con el Santo Pontífice se consultara el advirtirlos por asentistas , dice que no se ha de comunicar ni tratar con ellos, porque los judíos dan el pago que da el ratón al que le lleva en las alforjas y la serpiente al que la abriga en el regazo y el fuego al que le hospeda en el seno." Francisco de Quevedo, "Execración contra los judíos", 1633.

"Son los catalanes el ladrón de tres manos, que para robar en las iglesias, hincado de rodillas, juntaba con la izquierda otra de palo, y en tanto que viéndole puestas las dos manos, le juzgaban devoto, robaba con la derecha. (...) Ellos son las viruelas de sus reyes: todos las padecen y los que escapan quedan por lo menos con señales de haberlas tenido. (...) Son los catalanes aborto monstruoso de la política. Libres con señor; por esto el conde de Barcelona no es dignidad, sino vocábulo y voz desnuda. Tienen príncipe como el cuerpo alma para vivir y como éste alega contra la razón apetitos y vicios, aquéllos contra la razón de su señor alegan privilegios y fueros. Dicen que tienen Conde, como el que dice que tiene tantos años, teniéndole los años a él. El provecho que dan a sus reyes es el que da a los alquimistas su arte; promételes que harán del plomo oro, y con los gastos los obligan a que del oro hagan plomo. Ser su virrey es tal cargo, que a los que lo son se puede decir que los condenan, y no los honran. Su poder en tal cargo es sólo ir a saber lo que él y el Príncipe no pueden. Sus embajadas a su gobernador cada hora no tratan de otra cosa sino de advertirle que no puede ni ordenar ni mandar ni hacer nada, anegándole en privilegios." Francisco de Quevedo, "La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero", 1641.