Wednesday, July 1, 2009

Robo al Banco Rio de Acasusso


Los que hayan visto la gran película "Robo al Banco de Inglaterra", de 1960, seguramente hayan pensado que unos ladrones como estos sólo pueden existir en el cine. Pero un robo ocurrido en Argentina en 2006 demostró la frase (generalmente estúpida) de que la realidad supera a la ficción.

Tómense el tiempo de leer la narración que el periodico Clarín hace de los hechos:

Los cuatro ladrones que dieron la cara llegaron a la sucursal a las 12.20 del viernes, mientras otros cuatro habrían quedado afuera. Coparon el lugar y esperaron la llegada de la Policía.
"Conocían nuestros tiempos de reacción y la forma en que íbamos actuar", indicaron voceros policiales.

La banda tomó a los 9 empleados y 14 clientes como rehenes.
Los dividió en tres grupos, entre subsuelo, planta baja y primer piso, con lo que bloquearon la posibilidad de una irrupción policial: los grupos de elite no pueden entrar a un lugar sin estar seguros de que tendrán a todas las víctimas a salvo en un movimiento.

Este es uno de los puntos que indicaría que alguno de los ladrones tenía entrenamiento policial. Otro indicio tiene que ver con las comunicaciones: en todo momento un ladrón habló con el negociador oficial,
a la vista de un francotirador, para transmitir tranquilidad a la Policía. "Estaba de camisa salmón y a cara descubierta, con barba candado", contó un investigador. También dejaron que los rehenes llamaran a sus familiares, quienes fueron al lugar y pasaron a ser garantía de que nadie entraría a los tiros.

Los asaltantes fueron liberando rehenes, primero al policía y al custodio de la sucursal, para evitar el riesgo de que alguno reac cionara. Un integrante de la banda llevó a la jefa operativa del banco hasta el tesoro y la obligó a abrirlo a punta de pistola: así sacaron los 600.000 pesos. Tanto este movimiento, como el acceso a las cajas de seguridad, sólo es posible en horas de funcionamiento del banco.
Cuando la sucursal está cerrada, hay puertas imposibles de franquear.

Luego, los ladrones empezaron a trabajar sobre las cajas.
Rompieron las cámaras de video que hay en el sector y abrieron sólo las grandes y las medianas, con barretas que encajaban justo en las cerraduras. Dejaron tiradas escrituras, armas y alhajas menores, para llevarse relojes carísimos y efectivo. Cargaron, se sospecha, unos 300 kilos en total.

Enseguida, abrieron con precisión un agujero en la pared —faltaban 15 centímetros— para acceder al túnel. Del otro lado, más cómplices los habrían ayudado a cargar valores. Mientras, el de camisa salmón seguía mostrándose ante el francotirador.

A las 18 cortaron contacto con los negociadores. Pidieron una hora más para decidir la entrega y, en ese lapso, huyeron. Dejaron detrás suyo
cuatro trampas para que la Policía perdiera tiempo. La primera fue correr un panel del techo y dejar una granada allí. Así, cuando el Grupo Halcón irrumpió en la sucursal a las 19.15, creyó que habían huido por ese camino. Pero no pudieron revisarlo hasta que los expertos desactivaron el explosivo.

En segundo lugar, se aseguraron de que alguien —sería un rehén cómplice— ubicara un fichero para tapar la boca del tunel. Después, dejaron ahí una bomba "cazabobos" que recién fue desactivada a las 0.20. Y por último,
clausuraron el paso al desagüe con un chapón abulonado. Así, con tiempo suficiente, salieron rumbo a Panamericana por un tubo maloliente y lleno de ratas. Pero millonarios.
Fuente.

Respecto al túnel que utilizaron en su huida:

El fiscal de San Isidro Jorge Apolo, recibió por parte de la empresa Aguas Argentinas un informe donde detalla las características del túnel. Según la concesionaria, tiene 15 metros de profundidad y está conectado al desagüe pluvial, por dos cámaras. Los 36 escalones se habrían construido en el año 2001 después de un semestre de intensas lluvias para verificar el estado de las estructuras de algunos edificios de la zona, reveló al diario Clarín una fuente ccon acceso a la causa.


Y sobre el final del robo:



Cinco horas después de comenzado el asalto, y mientras los grupos de elite policial planeaban el copamiento de la sucursal, la banda se fue por el sótano del banco que habían conectado con un túnel pluvial y salieron por una alcantarilla ubicada a 14 cuadras. Allí los esperaba, una combi donde se repartieron el botín, del que sólo se recuperó el 18%.




Los asaltantes montaron en dos gomones, navegaron el túnel y desaparecieron dejando a la policía humillada y confundida. Hasta plantaron explosivos falsos que demoraron aún más el descubrimiento de su espectacular fuga.

Fuente.


Y, como regalo, dejaron una nota para la policia: "En barrio de ricachones, sin arma ni rencores. Es sólo plata, no amores". Puro tango.




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