Escucho ahora mismo al Profesor Lozano Leyva, y me resulta sorprendente la tranquilidad con la que habla del futuro de Fukushima.
Me parece importantísimo que se aporte al debate nuclear todo tipo de información y puntos de vista. No me parecía "adulta" la situación de hace unos años, cuando mostrarse favorable a la energía nuclear era poco menos que apostar por el fin del mundo. Tampoco me parecía "adulta" la situación de hace un mes, cuando mostrarse contrario a la energía nuclear era poco menos que apostar por el retorno a la edad media.
Pero en los últimos días asistimos a una avalancha de declaraciones en defensa de nuestras centrales nucleares. Es cierto que lo que sucede en Fukushima nada tiene que ver con la situación de nuestras centrales. Pero la afirmación que me tiene más fascinado es "Es imposible que en España haya un terremoto como el de Japón".
Es cierto. Pero los que hacen esta afirmación obvian uno de los principios básicos y elementales de la elaboración de proyectos ejecutivos (proyectos de obras). El periodo de retorno.
"En varias áreas de la ingeniería, el período de retorno es el tiempo esperado o tiempo medio entre dos sucesos improbables y con posibles efectos catastróficos. Así, en ingeniería hidráulica es el tiempo medio entre dos trombas de agua por encima de un cierto caudal, mientras que en ingeniería sísmica es el tiempo medio entre dos terremotos de intensidad mayor que un cierto umbral." [Wikipedia]
Es decir, básicamente es la probabilidad de que suceda un evento catastrófico, pero transferido a una medida de tiempo. Su uso en elaboración de proyectos es de la siguiente forma: según el tipo de obra que se diseña, se toma un periodo de retorno (50, 100, 500, 1000 años) y se calcula la intensidad del evento más adverso que puede producirse en ese periodo en EL LUGAR DE LA OBRA. La resistencia de la obra se calculará para resistir ese evento hipotético.
Por tanto, la resistencia de la obra será acorde al riesgo del lugar. Es decir, estadísticamente, y asumiendo que el periodo de retorno es el mismo, la planta de Fukushima no era más insegura que cualquier otra planta, incluyendo las españolas; si la planta de Fukushima estaba preparada para resistir el terremoto más intenso que podía tener lugar en ese lugar en 1000 años, la planta de Garoña (por poner el ejemplo de la planta más parecida en España) está diseñada para resistir el terremoto más intenso que puede tener lugar en Garoña.
Es cierto, sin embargo, que según las informaciones, el problema vino ocasionado por el tsunami, y no por el terremoto. Pero en España también tenemos plantas nucleares en la costa. Y, probablemente igual que en Fukushima no se haya contemplado el riesgo de tsunami.
El periodo de retorno tiene una evidente aplicación estadística: supongamos que una central nuclear se diseña para un evento con una recurrencia de 1000 años, y la central tiene una vida de 40 años, la probabilidad de que ese evento se produzca es de 40/1000, es decir 0,04%.
Por ejemplo, la probabilidad de que nos toque el gordo de navidad es de 1 entre 14 millones y medio, es decir, de un 0,000000068%. Si jugamos 40 años, la probabilidad de que nos toque una vez en la vida sube a 0,0000027%. Por tanto, es 14.500 veces más probable de que se produzca un evento adverso superior al que se ha utilizado para calcular la resistencia de una central nuclear, de que nos toque el gordo de navidad a lo largo de los años de vida de esa central.
Después de todas estas explicaciones, es menester hacer una aclaración: los cálculos realizados a partir del periodo de retorno, son mayorados según coeficientes establecidos. Es decir, el riesgo se reduce normalmente un tercio o un 50%.
Todo esto viene a colación de la frase que hemos oido más veces esta semana de boca de políticos y especialistas: "en España nunca podrá producirse un terremoto seguido de un tsunami como el de Japón".
Aparte de todo ello, la experiencia nos demuestra que no es necesario ningún tipo de catástrofe natural para provocar una catástrofe nuclear.
Me parece importantísimo que se aporte al debate nuclear todo tipo de información y puntos de vista. No me parecía "adulta" la situación de hace unos años, cuando mostrarse favorable a la energía nuclear era poco menos que apostar por el fin del mundo. Tampoco me parecía "adulta" la situación de hace un mes, cuando mostrarse contrario a la energía nuclear era poco menos que apostar por el retorno a la edad media.
Pero en los últimos días asistimos a una avalancha de declaraciones en defensa de nuestras centrales nucleares. Es cierto que lo que sucede en Fukushima nada tiene que ver con la situación de nuestras centrales. Pero la afirmación que me tiene más fascinado es "Es imposible que en España haya un terremoto como el de Japón".
Es cierto. Pero los que hacen esta afirmación obvian uno de los principios básicos y elementales de la elaboración de proyectos ejecutivos (proyectos de obras). El periodo de retorno.
"En varias áreas de la ingeniería, el período de retorno es el tiempo esperado o tiempo medio entre dos sucesos improbables y con posibles efectos catastróficos. Así, en ingeniería hidráulica es el tiempo medio entre dos trombas de agua por encima de un cierto caudal, mientras que en ingeniería sísmica es el tiempo medio entre dos terremotos de intensidad mayor que un cierto umbral." [Wikipedia]
Es decir, básicamente es la probabilidad de que suceda un evento catastrófico, pero transferido a una medida de tiempo. Su uso en elaboración de proyectos es de la siguiente forma: según el tipo de obra que se diseña, se toma un periodo de retorno (50, 100, 500, 1000 años) y se calcula la intensidad del evento más adverso que puede producirse en ese periodo en EL LUGAR DE LA OBRA. La resistencia de la obra se calculará para resistir ese evento hipotético.
Por tanto, la resistencia de la obra será acorde al riesgo del lugar. Es decir, estadísticamente, y asumiendo que el periodo de retorno es el mismo, la planta de Fukushima no era más insegura que cualquier otra planta, incluyendo las españolas; si la planta de Fukushima estaba preparada para resistir el terremoto más intenso que podía tener lugar en ese lugar en 1000 años, la planta de Garoña (por poner el ejemplo de la planta más parecida en España) está diseñada para resistir el terremoto más intenso que puede tener lugar en Garoña.
Es cierto, sin embargo, que según las informaciones, el problema vino ocasionado por el tsunami, y no por el terremoto. Pero en España también tenemos plantas nucleares en la costa. Y, probablemente igual que en Fukushima no se haya contemplado el riesgo de tsunami.
El periodo de retorno tiene una evidente aplicación estadística: supongamos que una central nuclear se diseña para un evento con una recurrencia de 1000 años, y la central tiene una vida de 40 años, la probabilidad de que ese evento se produzca es de 40/1000, es decir 0,04%.
Por ejemplo, la probabilidad de que nos toque el gordo de navidad es de 1 entre 14 millones y medio, es decir, de un 0,000000068%. Si jugamos 40 años, la probabilidad de que nos toque una vez en la vida sube a 0,0000027%. Por tanto, es 14.500 veces más probable de que se produzca un evento adverso superior al que se ha utilizado para calcular la resistencia de una central nuclear, de que nos toque el gordo de navidad a lo largo de los años de vida de esa central.
Después de todas estas explicaciones, es menester hacer una aclaración: los cálculos realizados a partir del periodo de retorno, son mayorados según coeficientes establecidos. Es decir, el riesgo se reduce normalmente un tercio o un 50%.
Todo esto viene a colación de la frase que hemos oido más veces esta semana de boca de políticos y especialistas: "en España nunca podrá producirse un terremoto seguido de un tsunami como el de Japón".
Aparte de todo ello, la experiencia nos demuestra que no es necesario ningún tipo de catástrofe natural para provocar una catástrofe nuclear.
Todos conocemos el accidente Chernobyl, pero nos consolamos pensando que se produjó por la situación socio-política y ecónomica de una URSS que se acercaba a su final.
En 1979 se estrenó en EEUU la película "El síndrome de China". La película hipotetizaba sobre una serie de problemas técnicos que llevaban una central nuclear al borde de la catástrofe. Afortunadamente para los productores de la película, y desafortunadamente para el los habitantes de Harrisburg, el mismo año se produjó un accidente en la central nuclear de Three Mile Island. El accidente se debió al fallo de una válvula, que seguido por un error humano, provocó la fusión parcial del núcleo.
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