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Sunday, January 16, 2011

Goytisolo

Otro retro-pogre que ha encontrado asilo en las páginas de El País es Juan Goytisolo, quién recurrentemente nos da muestras de su gran islamofilia o, como diría él, nos ayuda a superar nuestro ancestral atavismo y nuestro prejuicios ante tan "noble" creencia.

Del último artículo, Reflexiones melancólicas a contracorriente, me ha llamado la atención nada más abrir la hoja el siguiente titular: "Existen 400 asociaciones prosaharauis en España, pero ¿cuántas se ocupan en defender los derechos de los inmigrantes magrebíes?" Evidentemente no responde la pregunta. Me gustaría conocer de dónde ha obtenido estos datos. De todos modos, y sin temor a equivocarme, aseguraría que las asociaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes (sin especificar de dónde provienen) son mucho más numerosas.

Otro pasaje curioso: "Lo de "leña al moro" forma parte de nuestro subconsciente y toda tentativa de analizarlo conduce a la marginación de quien lo intenta." Sinceramente, nunca había oido/leido lo de leña al moro, sinó leña al mono. De hecho, y para comprobar que no se trata de una percepción subjetiva, "googleo" ambas expresiones y obtengo los siguientes resultados: "leña al moro", 4.770 resultados; "leña al mono", 365.000 resultados. Es decir, algo más del 1%, lo cual me confirma mis sospechas. Desconozco si "leña al mono" proviene de "leña al moro"; en ese caso, se confirmaría la evolución de la sociedad española y la progresiva erradicación de símbolos/expresiones/etc. racistas de nuestra vida.

Lo único interesante del artículo viene a cuento de los documentos falsos enviados por el Polisario y publicados por casi todos los medios españoles sin contraste ni prudencia:

"Toda guerra es, como se sabe, una oficina de propaganda, y lo acaecido primero en el campamento y horas más tarde en El Aaiún es una ilustración perfecta de ello. El conocido episodio de la instantánea de unos legionarios españoles posando orgullosamente ante el objetivo de la cámara con las cabezas de varios rifeños decapitados fue reproducido, por ejemplo, quince años después por Corriere della Sera mussoliniano y el diario sevillano Falange Española atribuyendo la fechoría a "la monstruosidad roja" y a su ensañamiento con los honestos soldados de Franco. La historia reitera sus ciclos e imposturas: la foto de los supuestos niños saharauis heridos difundida por todos los medios de comunicación españoles cuando en realidad se trataba de palestinos ametrallados en Gaza o de la mujer asesinada en Casablanca en 2007 convertida por los independentistas en una mártir de su causa son un exponente claro de un activismo partidista ajeno a toda pretensión de verdad."

Pero claro, a pesar de lo acertado de la reflexión, los ejemplos elegidos por Goytisolo ejemplifican perfectamente cómo se/él realiza la manipulación.

Monday, November 15, 2010

Hipocresía Internacional

La explosión del conflicto saharaui en el territorio ocupado por la dictadura marroquí ha puesto de manifiesto la doble moral de la mayoría de instituciones internacionales, así como de muchos de nuestros "intelectuales".

Esa doble moral se manifiesta en muchas ocasiones en sentido contrario. Nuestros intelectuales, a pesar de que desde los tiempos de la marcha verde Marruecos mantiene su ocupación del Sahara antes-español, pocas veces han denunciado, salvo el ridículo episodio de Aminetou Haidar, que convirtió el problema del Sahara en un reality show. Ciertamente es mucho más "divertido" criticar a Israel que a Marruecos.

Pero aun más, a nivel de instituciones, el caso es aun más sangrante; por mucho menos de los crímenes cometidos por Israel en los territorios ocupados o por Marruecos en el Sahara, Serbia fue bombardeada y los serbios expulsados de Kosovo. Porque como ya hemos comentado (y demostrado) en varias ocasiones, en contra de lo que nos han ido repitiendo a posteriori, los bombardeos sobre Serbia se iniciaron antes de la (innegable) limpieza étnica promovida por Milosevic.