De la presentación galáctica de Cristiano Ronaldo me quedaron algunas dudas y algunas certezas.
Viendo las masas pelearse por entrar en el Bernabeu recordé una frase muy adecuada: "Trabaja por los pobres y te harás rico", esto penso en su día Amancio Ortega, y este es el lema de Florentino como presidente del Madrid.
Las dudas eran más bien sobre los aspectos más oscuros del fichaje de Ronaldo, y su manifestación en la presentación del jugador. Me refiero al componente sexual de todo ello. En la presentación se veía poco adulto y muchas hormonas; muy pocos de los qua asistieron parecían capaces de diferenciar un sistema 4-5-1 de un 3-4-3. Aunque es cierto que muchos de ellos fueron en comunión con su dios Florentino, a idolatrar al profeta portugués que ha tenido la bondad de concederles.
Una gran parte de los presentes eran quiceañeras que pensarán en Ronaldo cuando la próxima vez que se masturben, una motivación puramente sexual que muchas defínian, al ser preguntadas del porqué les gusta tanto Ronaldo, con un "Es que está muy bueno". Pero lo más sorprendente era la pasión de los chicos anhelando, deseando a Ronaldo. ¿Cuánto de fútbol hay en estas emociones? Mucho me temo que había un componente erótico en esa espera.
¿Cuál sería ese componente erótico? Caben dos posibilidades. La primera, y más probable, es simplemente la ocultación de su mediocridad con la visión de lo que para ellos representa Ronaldo: rico y con éxito con las mujeres...todo lo que ellos querrían ser y no son, todo lo que para la mayoría de habitantes del extrarradio de Madrid y las grandes ciudades es lo máximo en realización personal. La otra posibilidad es un tanto más delicada, pero no por ello descartable; había mucha hormona, mucho joven saltando al campo para tocar, abrazar, rozar a Ronaldo; había en ello un componente filogay importantísimo, innegable, que justificaba esas carreras y el enfrentamiento con los guardias de seguridad.
Esos mismo jóvenes nunca actuarían de la misma manera en un concierto de, pongamos por caso, Carlos Baute o Alejandro Sanz, porque entonces rápidamente serían etiquetados como maricas, pero al tratarse de un jugador de Madrid podían mostrar la misma exaltación erótica, sin que nadie sospeche.
Viendo las masas pelearse por entrar en el Bernabeu recordé una frase muy adecuada: "Trabaja por los pobres y te harás rico", esto penso en su día Amancio Ortega, y este es el lema de Florentino como presidente del Madrid.
Las dudas eran más bien sobre los aspectos más oscuros del fichaje de Ronaldo, y su manifestación en la presentación del jugador. Me refiero al componente sexual de todo ello. En la presentación se veía poco adulto y muchas hormonas; muy pocos de los qua asistieron parecían capaces de diferenciar un sistema 4-5-1 de un 3-4-3. Aunque es cierto que muchos de ellos fueron en comunión con su dios Florentino, a idolatrar al profeta portugués que ha tenido la bondad de concederles.
Una gran parte de los presentes eran quiceañeras que pensarán en Ronaldo cuando la próxima vez que se masturben, una motivación puramente sexual que muchas defínian, al ser preguntadas del porqué les gusta tanto Ronaldo, con un "Es que está muy bueno". Pero lo más sorprendente era la pasión de los chicos anhelando, deseando a Ronaldo. ¿Cuánto de fútbol hay en estas emociones? Mucho me temo que había un componente erótico en esa espera.
¿Cuál sería ese componente erótico? Caben dos posibilidades. La primera, y más probable, es simplemente la ocultación de su mediocridad con la visión de lo que para ellos representa Ronaldo: rico y con éxito con las mujeres...todo lo que ellos querrían ser y no son, todo lo que para la mayoría de habitantes del extrarradio de Madrid y las grandes ciudades es lo máximo en realización personal. La otra posibilidad es un tanto más delicada, pero no por ello descartable; había mucha hormona, mucho joven saltando al campo para tocar, abrazar, rozar a Ronaldo; había en ello un componente filogay importantísimo, innegable, que justificaba esas carreras y el enfrentamiento con los guardias de seguridad.
Esos mismo jóvenes nunca actuarían de la misma manera en un concierto de, pongamos por caso, Carlos Baute o Alejandro Sanz, porque entonces rápidamente serían etiquetados como maricas, pero al tratarse de un jugador de Madrid podían mostrar la misma exaltación erótica, sin que nadie sospeche.

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