Se ha publicado en El País una carta en la que Alex de la Iglesia anuncia su decisión de dimitir como presidente de la Academia de Cine después de la ceremonia de los Goya. Dejando de lado sus argumentos y la polémica sobre la "ley Sinde", me ha parecido interesantísimo este párrafo:
"Teniendo posturas absolutamente divergentes, el diálogo era fluido y sobre todo, constante. Soy un tipo con el genio fácil y dado a la respuesta rápida y poco meditada. Esta gente me dio una lección. Es cómodo hablar con los que te siguen la corriente: te reafirmas en tus ideas, te sientes parte de un grupo, protegido, frente al resto de locos que se equivocan. Por vez primera, aprendí que dialogar con personas que te llevan la contraria es mucho más interesante. Puede resultar incómodo al principio, sobre todo si eres soberbio, como yo. Pero cuando aprendes a encajar, la cosa fluye, y las ideas entran. En este país cambiar de opinión es el mayor de los pecados. Creo que tenemos instalado el chip de la intransigencia desde hace tiempo." [El País]
1 comment:
¿Qué resulta asqueroso? ¿Las explicaciones de De la Iglesia sobre su dimisión?
En realidad todo depende del supuesto de que partamos: si pensamos que se amilanado ante los "internautas" como dicen los que le critican, o que sus motivos son sinceros.
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