Parece que el proyecto del EuroVegas se decanta claramente hacia la Comunidad de Madrid.
En la balanza de este proyecto se contraponen aspectos positivos y negativos: los puestos de trabajo que se generarían en el plato positivo; contra las concesiones que exige el magnate Sheldon Adelson como negativo (y eso, sin tener en cuenta, los posible efectos negativos sociales).
Es la Comunidad de Madrid la que lleva ventaja, y era previsible. Por dos razones principalmente. La primera es la mayor comodidad con la que el gobierno de Esperanza Aguirre se mueve en aguas liberalizadoras.
Si en su momento ya aprobó la reclaficiación de la Ciudad Deportiva del Real Madrid para poder dar trabajo a Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, ¿qué no estará dispuesta a hacer ahora para dar trabajo a 200.000 madrileños?
El otro aspecto es el de las infraestructuras, empezando por el aeropuerto, en el que Barcelona no puede competir. Y aquí vienen las distintas interpretaciones que se pueden realizar.
Presuntos catalanes anticatalanistas (tipo Paco Marhuenda), además de toda la fauna centralista, les dirán que la culpa es de los gobiernos catalanes que no han sabido hacer bien su trabajo bla bla bla. Aunque es bastante evidente que se trata de un problema de (diferencias en la) inversión. De la inversión de los últimos años en infraestructuras en las diferentes regiones del Estado y de un proyecto (centralizador) que ha tenido su visulización más evidente en la política de aeropuertos, aunque las inversiones ferroviarias o de carreteras también son bastante clarificadoras.
En la balanza de este proyecto se contraponen aspectos positivos y negativos: los puestos de trabajo que se generarían en el plato positivo; contra las concesiones que exige el magnate Sheldon Adelson como negativo (y eso, sin tener en cuenta, los posible efectos negativos sociales).
Es la Comunidad de Madrid la que lleva ventaja, y era previsible. Por dos razones principalmente. La primera es la mayor comodidad con la que el gobierno de Esperanza Aguirre se mueve en aguas liberalizadoras.
Si en su momento ya aprobó la reclaficiación de la Ciudad Deportiva del Real Madrid para poder dar trabajo a Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, ¿qué no estará dispuesta a hacer ahora para dar trabajo a 200.000 madrileños?
El otro aspecto es el de las infraestructuras, empezando por el aeropuerto, en el que Barcelona no puede competir. Y aquí vienen las distintas interpretaciones que se pueden realizar.
Presuntos catalanes anticatalanistas (tipo Paco Marhuenda), además de toda la fauna centralista, les dirán que la culpa es de los gobiernos catalanes que no han sabido hacer bien su trabajo bla bla bla. Aunque es bastante evidente que se trata de un problema de (diferencias en la) inversión. De la inversión de los últimos años en infraestructuras en las diferentes regiones del Estado y de un proyecto (centralizador) que ha tenido su visulización más evidente en la política de aeropuertos, aunque las inversiones ferroviarias o de carreteras también son bastante clarificadoras.
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