La Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut d'Autonomia de Catalunya no vale ni el papel en el que està escrita, al menos desde un punto de vista moral.
No se trata ya de la legitimidad que pueda tener el tribunal, con un miembro fallecido y otro recusado; y otros con el mandato caducado y cuyos puestos estan pendientes de renovación [Nueva Tribuna]; sinó del tiempo que llevan intentando llegar a un acuerdo acerca con relación a este asunto.
Es decir, el Tribunal Constitucional tiene por potestad decidir qué es acorde a la Constitución y qué no. Es una cuestión que debería estar meridianamente clara, y no ser un asunto opinable. Por contra vemos como las discusiones acerca de la constitucionalidad del texto del Estatut se han alargado durante tres años, muestra inequivoca de que se trata de un asunto opinable sobre el que los distintos miembros tienen distintas opiniones. Dicho de otro modo, que legitimidad tiene una resolución que sólo se basa en las opiniones de un grupo de personas que varían en función de los equilibrios electorales, o lo que es lo mismo, un órgano que podría tomar decisiones distintas según sea la correlación de fuerzas entre los partidos.
Respecto a los puntos concretos recurridos, se da la paradoja que algunos de ellos, recurridos por el PP en el estátuto de Catalunya han sido aprobados idénticos por el PP en el estátuto valenciano, lo cual demuestra hasta que punto son viles y abyectos algunos de nuestros políticos.
Como ejemplo de lo ridículo y peligroso de algunos de los debates generados alrededor del Estatut de Catalunya, tomemos el caso del preámbulo, que dice: "El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido, de forma ampliamente mayoritaria a Catalunya como nación." [Wikipedia] Esta frase fue redactada de forma que se adaptase a la Constitución. Aun así, hay miembros del Tribunal Constitucional que defienden su declaración de inconstitucionalidad. El texto no dice que Catalunya sea una nación, por tanto no puede declarar inconstitucional por ello; sinó que el Parlament ha definido mayoritariamente a Catalunya como Nación, por tanto lo que se pretende es negar al Parlament la posibilidad de declarar como se siente el pueblo catalán, y por ende, los ciudadanos de Catalunya. Ello, aparte de ser legalmente una aberración, emana un tufillo fascista propio de épocas pretéritas, en defensa del "una, grande y libre".
No se trata ya de la legitimidad que pueda tener el tribunal, con un miembro fallecido y otro recusado; y otros con el mandato caducado y cuyos puestos estan pendientes de renovación [Nueva Tribuna]; sinó del tiempo que llevan intentando llegar a un acuerdo acerca con relación a este asunto.
Es decir, el Tribunal Constitucional tiene por potestad decidir qué es acorde a la Constitución y qué no. Es una cuestión que debería estar meridianamente clara, y no ser un asunto opinable. Por contra vemos como las discusiones acerca de la constitucionalidad del texto del Estatut se han alargado durante tres años, muestra inequivoca de que se trata de un asunto opinable sobre el que los distintos miembros tienen distintas opiniones. Dicho de otro modo, que legitimidad tiene una resolución que sólo se basa en las opiniones de un grupo de personas que varían en función de los equilibrios electorales, o lo que es lo mismo, un órgano que podría tomar decisiones distintas según sea la correlación de fuerzas entre los partidos.
Respecto a los puntos concretos recurridos, se da la paradoja que algunos de ellos, recurridos por el PP en el estátuto de Catalunya han sido aprobados idénticos por el PP en el estátuto valenciano, lo cual demuestra hasta que punto son viles y abyectos algunos de nuestros políticos.
Como ejemplo de lo ridículo y peligroso de algunos de los debates generados alrededor del Estatut de Catalunya, tomemos el caso del preámbulo, que dice: "El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido, de forma ampliamente mayoritaria a Catalunya como nación." [Wikipedia] Esta frase fue redactada de forma que se adaptase a la Constitución. Aun así, hay miembros del Tribunal Constitucional que defienden su declaración de inconstitucionalidad. El texto no dice que Catalunya sea una nación, por tanto no puede declarar inconstitucional por ello; sinó que el Parlament ha definido mayoritariamente a Catalunya como Nación, por tanto lo que se pretende es negar al Parlament la posibilidad de declarar como se siente el pueblo catalán, y por ende, los ciudadanos de Catalunya. Ello, aparte de ser legalmente una aberración, emana un tufillo fascista propio de épocas pretéritas, en defensa del "una, grande y libre".
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