Leyendo el artículo de Sami Naïr en El País, "Cataluña, inmigrantes y populismo",uno se convence de que Fernando Savater no es el único presunto filósofo manipulador. Sin duda alguna en este artículo realiza el análisis más falso y erróneo que se pueda imaginar sobre el resultado de las elecciones catalanas.
Basta leer la primera frase: "Está más que claro el resultado de las elecciones catalanas. Ganaron los que hicieron de las políticas de identidades una receta electoralista, perdieron los que no supieron hacer de lo social un proyecto." Está más que claro que nos hallamos ante un panfleto progresista. El señor Naïr no tiene ni idea de lo que ha sucedido en Catalunya o, lo que es peor, lo sabe e intencionadamente pretende ofrecer una imagen totalmente falsa de lo sucedido. Mucho me temo de que se trata de la segunda opción.
Es evidente que las elecciones las ganaron los que representaban el cambio; y que las perdieron los que representaban el continuismo, es decir, el Tripartito. Los resultados así lo demuestran, los votos perdidos por los partidos del gobierno (algunos sufriendo verdaderas sangrías), y los votos ganados por otros hacen más que evidente este hecho. Por eso resulta tan sorprendente que un "politólogo, filósofo, sociólogo y catedrático" [Wikipedia] realice un análisis tan errado.
El motivo se va desvelando a lo largo de los siguientes párrafos. Sami Naïr se dedica a exponer una teoría inverosímil donde pretende relacionar nacionalismo y populismo de tinte xenófobo.
Son innumerables las afirmaciones arriesgadas o bobadas del tipo: "Pero es difícil negar que el auge del nacionalismo, sea el de las fuerzas conservadoras, socialistas o extremistas, ha sido generado por este identitarismo." ¿Acaso existe nacionalismo sin identitarismo? ¿Y cómo ha detectado Naïr un auge del nacionalismo? En todo caso el auge habrá sido del independentismo, y no del nacionalismo. Además, Naïr debería saber que la identidad catalana se ha ido definiendo a lo largo de mil años, ¿o cree que ha surgido en los últimos treinta?
Afortunadamente "No se cuestiona aquí la identidad nacional catalana: pero si la nación tiene su legitimidad, el nacionalismo como ideología es ni más ni menos que su perversión." Así pues, Naïr es un anti-nacionalista; no uno de los que albergan un nacionalista español dentro de ellos, como Savater, pero sí con preferencias en lo que se refiere a nacionalismos.
"Porque la nación puede existir sin nacionalismo, cuando es una verdadera nación, o sea cuando es integradora de lo diferente. En este sentido, el auténtico sentimiento nacional siempre es un universalismo," (qué frase más vacía) "una apertura al otro. Y Cataluña lo es fundamentalmente. Ahora bien, con las trabas encontradas en este proceso de construcción de la nación, sobre todo a partir del desentendimiento con el poder central, la cuestión identitaria se ha vuelto casi incontrolable, y los partidos políticos, sobre todo los extremistas, la utilizaron con fines de conseguir recursos de poder. De ahí el nacionalismo populista que se está desarrollando, incluso bajo una forma perversa, la del supernacionalismo centralizador y autoritario, en contra de los extranjeros, y en particular los inmigrantes musulmanes." ¿Nacionalismo populista? Durante la campaña sólo hemos visto un caso de nacionalismo populista, el protagonizado por el PP, con su candidato por Badalona y con su famoso videojuego; respecto a Plataforma por Catalunya, en caso de calificarlo de nacionalista, basta recordar que su líder, Josep Anglada, antes formó parte de Fuerza Nueva. La frase "con las trabas encontradas en este proceso de construcción de la nación, sobre todo a partir del desentendimiento con el poder central, la cuestión identitaria se ha vuelto casi incontrolable" resulta bastante aberrante, por las connotaciones fascisto-centralistas que implica; Naïr habla de la presunta "cuestión identitaria" catalana como si se tratase de la "edad del pavo" de un adolescente. Un acercamiento muy propio del nacionalismo francés, país de acogida de Naïr. Resulta llamativa la sorpresa de Naïr cuando habla del nacionalismo populista: "incluso bajo una forma perversa, la del supernacionalismo centralizador y autoritario". Como si el "supernacionalismo centralizador y autoritario" no fuese la principal fuente de populismo de tinte racista; ahí están los ejemplos de Italia y Francia con los gitanos.
"Además, sabemos que los nacionalismos populistas de los años treinta tuvieron éxito precisamente porque en un contexto de crisis pudieron transformar la cuestión social en identitaria." Suponemos que se refiere a Alemania; pero es evidente que dicho país no sufría ningún problema identitario, sinó más bien los efectos de las convulsiones de la época, combinados con un sentimiento de humillación que los nazis supieron canalizar. Utilizaron el odio a los judíos para unir Alemania en una locura homicida. Pero el odio a los judios no fue la consecuencia de ningún problema identitario, sinó la forma con la que Hitler consiguió transformar el nacionalismo alemán en una locura homicida.
"Aunque la reflexión teórica sobre esta transmutación está desarrollada, es siempre un interrogante abismal saber por qué las masas se vuelven casi locas cuando entran en la problemática identitaria. Locas de odio al no idéntico, de amor a sí mismas. Probablemente porque la identidad es una pasión, no una mera razón." ¿Está insinuando que "las masas" de Catalunya pueden verse "locas de odio al no idéntico"?
Ah, no, porque "Felizmente no estamos en esa situación en Cataluña, pero la amenaza existe, y se va a incrementar con la crisis económica. Es que tenemos la siniestra impresión de que ya hemos visto la película sobre los años treinta que se está estrenando ahora en Europa." ¿Acaso no existe esa amenaza del "odio a no idéntico" en toda Europa? ¿Acaso no lo hemos visto en Francia e Italia? ¿Acaso el mayor conflicto que se ha vivido en España no fue en El Ejido, y no en Catalunya? Los conflictos entre inmigración y población autóctona se producen donde hay un alto porcentaje de inmigración, y confundirlo con problemas identitarios sólo demuestra los prejuicios de Naïr.
"Se conocen las razones racionales del auge nacionalista en las elecciones catalanas: el rechazo del Tribunal Constitucional al Estatuto, la incapacidad de los socialistas catalanes de ofrecer un nuevo proyecto creíble, la demagogia experimentada en Cataluña para fomentar un supernacionalismo español echando el muerto a los inmigrantes, los problemas socioeconómicos planteados por la crisis, la dificultad de relacionar, en el mundo vivido, los rasgos culturales identitarios de los inmigrantes con el tejido humano catalán, y seguramente otras mil razones." Resulta sorprendente como Naïr mezcla y confunde conceptos, no aleatoriamente, sinó con el claro propósito de dotar a su razonamiento de algún rasgo de credibilidad. "la dificultad de relacionar, en el mundo vivido, los rasgos culturales identitarios de los inmigrantes con el tejido humano catalán" Como si los "rasgos culturales identitarios de los inmigrantes" se relacionsen con mayor dificultad en el tejido humano catalán que en el tejido humano madrileño, andaluz o valenciano.
"Las grandes fuerzas políticas intentaron contener la radicalización de las pasiones identitarias, pero el hecho es que, en adelante, se ha legitimado plantear la cuestión de la inmigración desde la perspectiva estrictamente identitaria". Pero, ¿dónde vió Naïr la cuestión identitaria en el tratamiento de la "cuestión de la inmigración"? El único partido (con presencia en el Parlament) que trató esta "cuestión" fue el PP y es evidente que lo hizo sin ningún interés identitario, más allá del puro interés electoral. Querer ver más allá es simplemente una "paja mental" creada por un "especialista" sin ideas.
"Ante esto no hay otro remedio que desacralizar, no relativizar, la identidad particular en la formación de la identidad común, y hacer de la política de ciudadanía el complemento imprescindible del respeto a la legítima identidad de cada uno. Cataluña no debe perder su alma pactando con el diablo del identitarismo populista." El señor Naïr puede estar tranquilo, Catalunya no perderá su alma pactando con el "diablo del identitarismo". Tampoco tiene ningún problema identitario. El único problema que tiene es su relación con el Estado Español, o mejor dicho cuál debe ser esta relación.
Respecto a la "cuestión de la inmigración" Catalunya no tiene más problemas que otra comunidad con un porcentaje similar de inmigrantes.
El punto de vista de Sami Naïr sufre de graves prejuicios. El principal es su incapacidad para comprender nacionalidades no-Estado. Es un problema común entre los franceses, que tampoco son capaces de concebir lenguas sin Estado, y creen que, por carecer de Estado, no son lenguas sinó dialectos. Ahora bien, su desconocimiento e incomprensión de la situación catalana no justifica la manipulación con la que mezcla nacionalidad, identidad y racismo.
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