Antes de explicar el motivo de esta entrada, me gustaría que se tomasen el tiempo de leer estas declaraciones, que aparecen hoy en El País:
"La decisión de Portillo y Martín les ha llevado a una serie de reflexiones: "El arte es siempre y por encima de todo un espacio de libertad cuyo objetivo nunca es ofender sino mostrar y mover a la reflexión". Sergio Parra, autor de la exposición, también hace su propia reflexión: "Debo ser un alma cándida, porque ni por lo más remoto pensé que esa foto pudiera generar polémica o malestar"."
"Asier Etxeandía decía anoche perplejo que no podía entender lo que estaba pasando: "Es la foto de un actor en un momento íntimo de trabajo, me estoy maquillando para hacer de Dante, que es arrojado al infierno desnudo y herido, como a Cristo. Tenía como modelo la foto de el Cristo de Velázquez porque me apasiona, por su vulnerabilidad, tan bello.... Como yo estaba desnudo me la puse para que no saliera mi pito, aunque pienso que hubiera sido mejor salir en pelotas; simplemente era un icono tapando otro icono, me refiero a Dante, no a mi pene..., era un momento muy íntimo. Me parece delirante que se quejen los que se van a gastar un dineral con la visita del Papa. No quiero herir los sentimientos de nadie, pero la foto está hecha desde una emocionalidad... ¿qué hay sexualidad?, ¡pues claro!, somos seres sexuados"."
Las reflexiones anteriores han sido efectuadas con relación a la retirada de una fotografía de la exposición "Camerinos", de Sergio Parra, localizada primero en el Teatro Romano de Mérida y posteriormente en el Templo de Diana. Y son una nueva muestra de la hipocresía que reina entre ciertos sectores presuntamente artísticos: ya que pretenden generar polémica y escándalo, al menos que tengan el valor de admitirlo... ¿Alguien puede creerse que un actor disfrazado de Jesucristo y con un crucifijo tapándole el pene no busca escandalizar? ¿De verás alguien puede sostener lo contrario? Otra cosa sería si eso es legal, ético, lícito, etc. pero negar que el objetivo único es la provocación y el escándalo es de una hipocresía patética.
De hecho la fotografía, que no pienso reproducir y que encontrarán aquí, no destaca precisamente ni por su calidad ni por su originalidad, ni en composición, ni en iluminación, ni en expresividad, lo único que la hace "interesante" es el torso desnudo del actor con la herida en el costado (como Jesucristo) y el crucifijo tapándole los organos genitales.
Es más, como se explica en el mismo artículo de El País, se seleccionaron 50 fotografías para la exposición de un total de ¡60.000! ¿De veras no había ninguna entre las restantes 59.950 mejor? Pues sinceramente, no dice mucho en favor del autor, Sergio Parra.
"Son en total medio centenar de retratos de grandes artistas, seleccionados entre 60.000, todos ellos en blanco y negro y en gran formato, cuyo objetivo es sacar a las calles la esencia del teatro desde la intimidad del camerino. Las instantáneas han sido tomadas a lo largo de los últimos 12 años"
Y para terminar, un poco de dramatismo al que nos tienen acostumbrados nuestros "artistas": "Como Portillo y Martín reconocen que retirar una pieza de una exposición "supone romper una línea de trabajo diseñada por el artista, lo que es siempre una forma de destrucción de un discurso" "[ara.cat]
"La decisión de Portillo y Martín les ha llevado a una serie de reflexiones: "El arte es siempre y por encima de todo un espacio de libertad cuyo objetivo nunca es ofender sino mostrar y mover a la reflexión". Sergio Parra, autor de la exposición, también hace su propia reflexión: "Debo ser un alma cándida, porque ni por lo más remoto pensé que esa foto pudiera generar polémica o malestar"."
"Asier Etxeandía decía anoche perplejo que no podía entender lo que estaba pasando: "Es la foto de un actor en un momento íntimo de trabajo, me estoy maquillando para hacer de Dante, que es arrojado al infierno desnudo y herido, como a Cristo. Tenía como modelo la foto de el Cristo de Velázquez porque me apasiona, por su vulnerabilidad, tan bello.... Como yo estaba desnudo me la puse para que no saliera mi pito, aunque pienso que hubiera sido mejor salir en pelotas; simplemente era un icono tapando otro icono, me refiero a Dante, no a mi pene..., era un momento muy íntimo. Me parece delirante que se quejen los que se van a gastar un dineral con la visita del Papa. No quiero herir los sentimientos de nadie, pero la foto está hecha desde una emocionalidad... ¿qué hay sexualidad?, ¡pues claro!, somos seres sexuados"."
Las reflexiones anteriores han sido efectuadas con relación a la retirada de una fotografía de la exposición "Camerinos", de Sergio Parra, localizada primero en el Teatro Romano de Mérida y posteriormente en el Templo de Diana. Y son una nueva muestra de la hipocresía que reina entre ciertos sectores presuntamente artísticos: ya que pretenden generar polémica y escándalo, al menos que tengan el valor de admitirlo... ¿Alguien puede creerse que un actor disfrazado de Jesucristo y con un crucifijo tapándole el pene no busca escandalizar? ¿De verás alguien puede sostener lo contrario? Otra cosa sería si eso es legal, ético, lícito, etc. pero negar que el objetivo único es la provocación y el escándalo es de una hipocresía patética.
De hecho la fotografía, que no pienso reproducir y que encontrarán aquí, no destaca precisamente ni por su calidad ni por su originalidad, ni en composición, ni en iluminación, ni en expresividad, lo único que la hace "interesante" es el torso desnudo del actor con la herida en el costado (como Jesucristo) y el crucifijo tapándole los organos genitales.
Es más, como se explica en el mismo artículo de El País, se seleccionaron 50 fotografías para la exposición de un total de ¡60.000! ¿De veras no había ninguna entre las restantes 59.950 mejor? Pues sinceramente, no dice mucho en favor del autor, Sergio Parra.
"Son en total medio centenar de retratos de grandes artistas, seleccionados entre 60.000, todos ellos en blanco y negro y en gran formato, cuyo objetivo es sacar a las calles la esencia del teatro desde la intimidad del camerino. Las instantáneas han sido tomadas a lo largo de los últimos 12 años"
Y para terminar, un poco de dramatismo al que nos tienen acostumbrados nuestros "artistas": "Como Portillo y Martín reconocen que retirar una pieza de una exposición "supone romper una línea de trabajo diseñada por el artista, lo que es siempre una forma de destrucción de un discurso" "[ara.cat]
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