La justicia española tiene algo de cómico. Aunque desde un punto de vista legal, el asunto requiera un mayor análisis, la reflexión el titular está hecho: se juzgará antes a Garzón que a los imputados de Gürtel.
Sin compartir la imagen de defensor de la libertad y de los derechos humanos que la prensa internacional ha querido dar de Garzón, es evidente que existen intereses ocultos detrás de los tres procesos que se siguen contra él. Dejando de lado el caso de las conferencias patrocinadas en EEUU, los
otros dos casos resultan, cuanto menos, sorprendentes: reabrir el caso de las fosas del franquismo, y las grabaciones de Gürtel. En ambos casos la reflexión que se plantea es la misma, Garzón pudo equivocarse, Garzón pudo extralimitarse, pero ¿es eso constituyente de delito? Será necesario demostrar que existió mala fe, porque las equivocaciones son constantes en la labor judicial, ¿desde cuando se juzga a un juez por ellas? Garzón debe ser el primer "funcionario" de la historia de España juzgado por extralimitarse en sus funciones. Resulta difícil de creer que sea declarado inocente en las tres causas.
En cambio, Camps ha sido declarado inocente del llamado "caso de los trajes". Como se ha repetido hasta la saciedad, el "jurado popular" se ha demostrado totalmente incapaz de abstraerse, ya no de la opinión pública, sinó de sus propios prejuicios. Juzgar a Paco Camps en Valencia, donde ha conseguido mayoría en las últimas elecciones, era una temeridad (para los amantes de la justicia). Sabiendo que la mayoría del jurado (por probabilidad) son votantes de Camps, que votaron a Camps conociendo, de hecho, las pruebas más inculpatorias presentadas en el juicio (las grabaciones) antes de ir a votar. Así pues, inculpar a Camps sería tanto como admitir que su voto fue erróneo. Es utópico pensar que esos votantes, llegarán a la sala, y después de escuchar las grabaciones, sufrirán una iluminación y admitirán su error condenando a Camps. Al menos, la apelación caerá en manos de un juez profesional.
Tras la victoria aplastante del PP, me embargó la sensación de que la mayoría de casos de corrupción que afectaban a cargos del PP iban a desinflarse (más o menos) lentamente. Esperemos que no sea así. Como decía la película de Al Pacino, "justicia para todos".
PS: Muy sospechosa la presencia del miembro de Nuevas Generaciones del PP en el mismo hotel donde se alojaba el jurado del caso de Camps. Habría que comprobar si el hotel es tan cercano a la sala donde se desarrollaba la causa para justificarlo o si hay algo más.
Sin compartir la imagen de defensor de la libertad y de los derechos humanos que la prensa internacional ha querido dar de Garzón, es evidente que existen intereses ocultos detrás de los tres procesos que se siguen contra él. Dejando de lado el caso de las conferencias patrocinadas en EEUU, los
otros dos casos resultan, cuanto menos, sorprendentes: reabrir el caso de las fosas del franquismo, y las grabaciones de Gürtel. En ambos casos la reflexión que se plantea es la misma, Garzón pudo equivocarse, Garzón pudo extralimitarse, pero ¿es eso constituyente de delito? Será necesario demostrar que existió mala fe, porque las equivocaciones son constantes en la labor judicial, ¿desde cuando se juzga a un juez por ellas? Garzón debe ser el primer "funcionario" de la historia de España juzgado por extralimitarse en sus funciones. Resulta difícil de creer que sea declarado inocente en las tres causas.
En cambio, Camps ha sido declarado inocente del llamado "caso de los trajes". Como se ha repetido hasta la saciedad, el "jurado popular" se ha demostrado totalmente incapaz de abstraerse, ya no de la opinión pública, sinó de sus propios prejuicios. Juzgar a Paco Camps en Valencia, donde ha conseguido mayoría en las últimas elecciones, era una temeridad (para los amantes de la justicia). Sabiendo que la mayoría del jurado (por probabilidad) son votantes de Camps, que votaron a Camps conociendo, de hecho, las pruebas más inculpatorias presentadas en el juicio (las grabaciones) antes de ir a votar. Así pues, inculpar a Camps sería tanto como admitir que su voto fue erróneo. Es utópico pensar que esos votantes, llegarán a la sala, y después de escuchar las grabaciones, sufrirán una iluminación y admitirán su error condenando a Camps. Al menos, la apelación caerá en manos de un juez profesional.
Tras la victoria aplastante del PP, me embargó la sensación de que la mayoría de casos de corrupción que afectaban a cargos del PP iban a desinflarse (más o menos) lentamente. Esperemos que no sea así. Como decía la película de Al Pacino, "justicia para todos".
PS: Muy sospechosa la presencia del miembro de Nuevas Generaciones del PP en el mismo hotel donde se alojaba el jurado del caso de Camps. Habría que comprobar si el hotel es tan cercano a la sala donde se desarrollaba la causa para justificarlo o si hay algo más.
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