Showing posts with label madridismo. Show all posts
Showing posts with label madridismo. Show all posts

Friday, December 23, 2011

Más sobre José Ignacio Wert, nuevo ministro de Deporte

Leyendo los artículos de José Ignacio Wert, nuevo Ministro de Cultura y de Deporte, uno se pregunta si todos los (nuevos) ministros son así en realidad y, simplemente, Wert ha sido menos hábil que los demás al no ocultarlo. Y también se pregunta si todos tienen un nivel tan bajo como él. Si todos tienen argumentos lógicos tan pobres. Y si todos están cegados en sus juicios por sus preferencias personales.

Lean sino este artículo que escribió sobre el enfrentamiento Preciado-Mourinho. Lo transcribo integro porque, como nuevo ministro de Deporte, me parece de obvio interés general:

"Un buen amigo -cuyo nombre no desvelaré para preservar su integridad física- tiene acuñado el concepto de cojonudito español: el cojonudito no debe ser muy alto, puede -o no- gastar bigote, pero lo que ha de gastar necesariamente es mala leche o cierta chulería castiza (majeza, si queremos darle un tono más positivo). Ahora, eso sí, el cojonudito, para serlo en puridad, tiene que pegarse hasta con su padre, si fuera menester, pero, por supuesto, sólo de boquilla.

En el biotipo del cojonudito encajan personajes públicos bien apreciados como el eximio ex seleccionador, Javier Clemente, actores como Alfredo Landa, entrenadores de baloncesto (Manel Comas es un cojonudito de libro) o, a lo que voy, de fútbol. Pues sí, les estoy hablando de Manolo Preciado. Le sigo desde hace tiempo y, como en general me pasa con la mayoría de los cojonuditos, tiende a caerme bien. Pero su warholiano cuarto de hora de fama no lo ha alcanzado de una forma precisamente gloriosa. Su querella con Mourinho saca a la luz los peores rasgos del cojonudismo hispano: la desenvuelta chulería es una forma de sublimar el complejo de inferioridad, alimentada de un falso apego a lo propio y rechazo de lo foráneo que es, en realidad, apenas la máscara que esconde la envidia de lo ajeno.

Todo esto viene de que Mou, al ver que el Sporting alineaba ocho no habituales en el Camp Nou, comenta que si muchos equipos hacen lo mismo -tirar el partido con antelación- cuando vayan a visitar al Barça, ganar la Liga va a ser muy complicado para el Madrid.

Se puede discrepar de la oportunidad del comentario, pero sus fundamentos objetivos son incuestionables. Y, si no lo son, lo que puede hacer Preciado es sacar en el Bernabéu el equipo que sacó en Barcelona.

En lugar de ello, la forma cojonudita que encontró Preciado de responder a ese análisis más bien técnico fue a su vez muy técnica: "Mou es un canalla" (sic) "y quién coño" (sic otra vez) "se ha creído que es para decir que he tirado el partido". Ni una línea de protesta en sitio alguno y, al contrario, algunos entrenadores de Primera -por compañerismo, eso sí-avalan las palabras de Preciado. ¿Por qué es más compañero Preciado que Mou? ¿Será por cojonudito? ¿Por qué uno no tiene derecho a opinar sobre la estrategia de otro y el otro tiene derecho a injuriarle?

No creo que me ciegue la pasión al encontrar en todo este lío algunas claves muy poco sanas del comportamiento de Preciado y la emulación negativa que ha despertado. La actitud rencorosa ante el éxito, claramente, es la que domina. Pero hay otra en el trasfondo -que se aplica no sólo a este incidente, como es sabido, sino a todo lo que rodea a Cristiano Ronaldo, eso que ha convertido el "ese portugués qué hijoputa es" en himno oficial de los equipos que son visitados por el Madrid- y que es una mezcla de xenofobia y ese absurdo sentido de superioridad con el que tantos españoles se enfrentan a nuestros vecinos del Oeste.

Y la combinatoria de ese rencor y esa superioridad ignorante puede ser explosiva. Llevamos cuatro días exhibiendo comprensión y simpatía hacia el cojonudito y, de no ser por sus reflejos casi milagrosos, en este momento Cristiano, ese portugués, estaría en la cama de una clínica con la pierna colgada. No he oído a nadie decir que Botía es un canalla
". [José Ignacio Wert en As, el 18 de noviembre de 2010]

Saturday, May 16, 2009

Florentino Pérez: Déjà vu



Florentino Pérez se ha convertido para muchos madridistas en el mesías tanto tiempo anhelado. Vuelve para devolver las grandezas al que, afirman, es el equipo más grande del siglo XX.

Pero si tenemos en cuenta que Florentino ya fue presidente de la entidad blanca y acabo dimitiendo, nos preguntamos cuales son los motivos para tanto optimsmo. Analizando la cronología de su anterior mandato, podemos ver cuales fueron sus virtudes y sus defectos como presidente. Su anterior proyecto se sostuvo por el pelotazo de la ciudad deportiva, y aun así vació las arcas del club. Muchos aficionados del Barcelona sueñan (no sin razón) con que el segundo mandato de Florentino puede traer la ruina a la entidad.

Que lo más ilusionante que puede poner sobre la mesa Florentino sea arrebatarle al FC Barcelona alguna de sus estrellas dice mucho de su proyecto (si es que tiene tal cosa) y del estado actual del Real Madrid. Los madridistas más cerriles creerán que dicha afirmación es fruto de la envidía, de la frustración (ante un fichaje que aun no se ha producido), etc.; en realidad si yo fuera directivo del FC Barcelona y alguien paga 150 millones de euros (24957,9 millones de pesetas) por un jugador (sea Messi, Iniesta o quien sea) se lo envolvería en papel de regalo para que se lo llevase; porque entre otras muchas cosas, ningún jugador del mundo vale esa cantidad. Personalmente me pareció que el Barcelona hacía el negocio del siglo con la venta de Figo por 60 millones de euros... Ahora puede embolsarse más del doble (y con ello, a fichar muchos y muy buenos jugadores para tener un equipo aun más equilibrado si cabe).

Pero además, hay más factores a tener en cuenta: el año pasado el FC Barcelona, con Messi, Iniesta, y casi todos los titulares de este año, no ganó nada. La razón es muy sencilla: porque carecía de un proyecto. Esta lección, que aparentemente han aprendido en el seno del Barcelona parece muy lejos de cuajar en el Madrid, donde siguen creyendo que a base de millones se pueden conseguir títulos. El anterior proyecto de Florentino, oficialmente llamado de Zidanes y Pavones, y extraoficialmente de los galácticos, no era ni más ni menos que un proyecto Abramovich.

El Real Madrid puede fichar a cualquiera de las estrellas del FC Barcelona, puede intentar copiar su proyecto, pero seguirá careciendo de la pieza fundamental (una pieza que jamás podrá conseguir) y esa pieza se llama Guardiola. Dice la leyenda que durante la era Cruyff, cuando algún jugador anunciaba que tenía una oferta de otro equipo mejor que la del Barcelona, Cruyff respondía "Vamos a celebrarlo con champán", y al año siguiente ponía a otro jugador en su puesto (así sucedió, creo recordar, con Milla -que también fue al Madrid- y en su lugar puso a Guardiola, que resultó ser mucho mejor). Con Guardiola, que ha sido capaz de sacar lo mejor de cada futbolista) como entrenador ningún jugador del Barcelona es imprescindible.

Florentino vuelve, y con él los galácticos; pero sigue sin proyecto (y sin Guardiola).