El 2 de enero de 2011, José Ignacio Wert, nuevo ministro de Cultura, publicaba
en El País un artículo, "Peristas y libertarios", sobre la Ley Sinde o, mejor dicho, sobre sus opositores:
"
Y digo en ese entorno porque empiezo por reconocer que en él dominan abrumadoramente los libertarios digitales, quienes se oponen a cualquier restricción en la Red, incluidos los límites al despojo puro y duro de la propiedad intelectual de los creadores culturales." Wert comienza relacionando la oposición a la Ley Sinde con eso que llama "libertarios digitales", que no sólo se oponen a la Ley Sinde sinó "a cualquier restricción en la Red". Como si los opositores a la Ley Sinde estuviesen en contra de perseguir cualquier actividad delictiva en internet, incluyendo el phishing o la pornografía infantil, por poner dos ejemplos. Un recurso muy tendencioso y muy pobre para un futuro ministro.
"(...)
he visitado blogs, foros y otros lugares de encuentro del batallón de oponentes a esta norma. He encontrado de todo. Es de justicia decir que hay incluso buena literatura y argumentos -aunque tramposos- de apreciable factura intelectual. También hay improperios, eslóganes, llamadas al combate e incluso injurias." Afirma que ha encontrado "argumentos -aunque tramposos- de apreciable factura intelectual", a pesar de que más adelante él mismo admitirá que existen argumentos contra la Ley Sinde.
"
Pero más importante que lo encontrado es lo que no he encontrado. Envueltos en la bandera de la libertad de expresión, la lucha contra los oligopolios culturales, la resistencia frente al imperio americano o hasta el derecho al acceso a los bienes culturales, nadie explica cuál es el fundamento que obliga a santificar el expolio de la creación cultural e intelectual a sus creadores." Wert continúa con su confusión, igualando oposición a la Ley Sinde con oposición a la existencia de derechos intelectuales. Señor Wert, no todos los que nos oponemos a la Ley Sinde creemos que toda la cultura deba ser gratuita. Usted lo sabe, o debería saberlo.
"
Porque de eso se trata. La ley Sinde tiene aspectos objetables.
(...)
es discutible la preeminencia administrativa, aun con control jurisdiccional previo, en la interrupción de servicios de quienes vulneren la propiedad intelectual. Pero es evidente que las ganancias en garantías podrían traducirse en pérdidas de efectividad." El nuevo ministro admite que existe un problema con la Ley Sinde, "
la preeminencia administrativa, aun con control jurisdiccional previo, en la interrupción de servicios de quienes vulneren la propiedad intelectual". Casi nada. ¿Qué significa el "control jurisdiccional previo"? ¿Qué el juez le firmará poderes al "encargado" de decidir a quién se debe cortar su conexión? En ese caso, ya me quedo más tránquilo. El ministro es plenamente consciente de lo dudoso (por llamarlo suavemente) de este aspecto pero lo soluciona con una afirmación totalmente demoledora "
Pero es evidente que las ganancias en garantías podrían traducirse en pérdidas de efectividad". Es decir, entre garantías y efectividad prefiere lo segundo. El problema es que no hablamos de la garantía de un televisor, sinó de GARANTÍAS CONSTITUCIONALES. Pero para Wert, lo importante es la efectividad.
"
Sin embargo, no creo que sea razonable discutir ni la prevalencia del derecho a la propiedad intelectual del autor frente a otros supuestos derechos o expectativas de tales." Hay en esta frase un fragmento terrorífico "
supuestos derechos o expectativas de tales". Un ministro de habla de "supuestos derechos" parece más propio de épocas pasadas que de una democracia real. Y que se permita decidir qué derecho debe prevalecer, sin aportar ningún argumento, tampoco nos tranquiliza.
"
...ni tampoco el enfoque básico de dirigir la norma no contra quien descarga contenidos sin respetar el derecho del autor a su retribución, sino contra quien materialmente hace posible esa violación jurídica, las webs que alojan fraudulentamente los contenidos descargables. Es un enfoque similar al que se da al tratamiento penal del consumo de drogas peligrosas, castigando el tráfico y no el consumo." Afortunadamente parece que no considera que la Ley deba perseguir a los usuarios. Algo que, como también argumentamos en otro artículo, sería imposible dado que todos los usuarios hemos "disfrutado" de material "ilegal". Sí, todos. ¿Quién, por ejemplo, no ha visto nunca un vídeo en YouTube subido sin el permiso del autor? ¿Quién se limita a mirar en YouTube los videos musicales o fragmentos de películas subidos en las páginas oficiales de las discográficas o de las productoras cinematográficas? Nadie.
Veamos quién es el tramposo: "
Lo importante es si el bien que se protege tiene que ser protegido." No, señor Wert, lo importante respecto a la Ley Sinde es si la forma en que se protege ese bien es constitucional o no, y si respeta o no los derechos de los ciudadanos.
"
Si vamos a lo básico, el andamiaje argumental de los libertarios se cae por sí solo. Y lo básico es determinar si la propiedad intelectual es menos digna de protección que la propiedad, por ejemplo, de la vivienda, del automóvil o las colecciones de sellos. Como es difícil sostener lo contrario, encontramos, en los oponentes más articulados a la norma, argumentos laterales tales como que debe primar la libertad de expresión, que en realidad los que son protegidos no son los creadores, sino los intermediarios culturales que abusan de aquellos o, el más pintoresco de todos, que el derecho a la descarga ilegal se basa en que la descarga legal es muy cara.
Intentemos trasladar estas argumentaciones a la propiedad material. ¿Qué opinaríamos de quien despojara de su sueldo a un empleado, alegando que, en realidad, el empresario le está robando de parte del fruto de su trabajo? ¿Nos imaginamos a alguien llevándose sin pagar de la tienda una colección de bolsos de Vuitton, dado que son muy caros? Los argumentos se convierten en bromas cuando los trasladamos de lo digital a lo material."
Es triste pensar que aun haya quien sea capaz de realizar este tipo de comparaciones, comparar la descarga de archivos con robar "una colección de bolsos de Vuitton". Pero lo más triste de todo es que alguien que escribe semejante estupidez será el que decidirá el futuro cultural de España.
Como ya comentamos a raiz de las comparaciones realizadas por el periodista Antonio R. Naranjo, sin entrar a discutir acerca de los derechos de autor, robar los bolsos, no sólo implica que yo no pague por ellos, sino también que nadie más podrá comprarlos. Que yo descargue una canción sólo implica que yo no la compraré, pero no privará a nadie de comprarla. Así pues, desde un punto de vista puramente lógico, la comparación es aberrante. La conclusión es que el señor Wert o no tiene ni idea de lógica o intenta manipularnos voluntariamente; ninguna de las dos cosas parece la mejor carta de presentación para un ministro.
"
Llamemos a las cosas por su nombre. Las webs de descargas son la traducción digital del perista o receptador de mercancía robada. Su condición inmaterial no priva al robo ni de su naturaleza, ni de su gravedad." Otro ejemplo de que el futuro ministro de Cultura y, lo que es peor, de Educación, no tiene ni idea del funcionamiento de Internet. Nuevamente confunde alojar enlaces con alojar los bienes culturales. Ya comentamos que en todo caso, la comparación más parecida sería que la página de descargas es alguien que te dice dónde comprar esos "bolsos de Vuitton" pero en ningún caso es quien los vende. Será o no será ético pero no tiene nada que ver con la comparación que realiza el señor ministro.
"
Esta es la cuestión. Los libertarios no son Robin Hood, sino más bien los nuevos bárbaros. El saqueo de la creación cultural lleva o a la extinción de la misma (los creadores tendrán que reciclarse a actividades menos susceptibles de ser enajenadas) o a la creación de un Cuerpo de Creadores Culturales a cargo del Presupuesto, que perciban un sueldo a cambio de poner gratuitamente a disposición del público sus creaciones. No sé cuál de las dos posibilidades me parece más abominable." Dos mentiras más del señor Wert. La primera, afirmar que la piratería provocará la "extinción de la creación cultural". Es evidente que la piratería perjudica a la industria cultural y a muchos creadores, pero también es cierto que paralelamente está surgiendo una nueva "creación cultural". Está claro que el señor Wert no será el ministro que defienda toda la "creación cultural" sinó sólo una parte.
"
...la creación de un Cuerpo de Creadores Culturales a cargo del Presupuesto, que perciban un sueldo a cambio de poner gratuitamente a disposición del público sus creaciones". ¿Tan aberrante le parece que los creadores dependan del dinero del Estado? ¿Y cómo llama a la subvenciones? ¿O el problema es que cobren un sueldo en lugar de subvenciones puntuales?