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Thursday, October 11, 2012

Las "razones" de J.I.Wert

"Una de las razones es la pervivencia –en ocasiones exacerbada- de emociones identitarias que se superponen a las consideraciones racionales. El discurso de la eficacia y el de la legitimidad no están alineados.

No sólo por la presencia de una tensión particularista alimentada por los nacionalismos, sino también por la imposición de un principio implícito que no cuestiona la idea de que siempre es positiva la desconcentración, la asunción progresiva de competencias por parte, sobre todo, de las Comunidades Autónomas, principio por el que militan sin excepción las élites regionales de todos los partidos al margen de su carácter formalmente nacional (habría que reformular la tesis de Hayek para precaverse frente a los nacionalistas de todos los partidos) conduce a una carrera que no parece tener fin (Rodríguez Bereijo) y que desembocaría en el Estado líquido, residual, incompetente e incapaz de proveer lo que sólo él puede proveer: comunidad, nivelación, igualdad…

(...)

¿En qué consiste el remedio? Tiene varias dimensiones: Una primera, severo recorte de las Administraciones duplicadas y de las funciones solapadas. Tendrá que recortarse más aquello que más ha crecido, i.e., la Administración Autonómica. Una segunda, el análisis de eficiencia de las transferencias realizadas a granel sin excluir la avocación de algunas al Estado La tercera, el catálogo de competencias intransferibles e indelegables.

(...)

Sin duda en este terreno, no es un tema menor el del restablecimiento de una visión positiva de la identidad nacional. Lo sucedido en las últimas semanas nos muestra que hay una demanda implícita de recuperación de ese orgullo de pertenencia." [J.I. Wert para FAES, "LA SOCIEDAD ESPAÑOLA ANTE LA AGENDA DE REFORMAS"]

Resulta muy sintomático que el Ministro de Educación no sepa realizar una simple presentación; el principal pilar de toda presentación es no saturar la diapositiva de texto. Nuestro Ministro de Educación no sólo satura la diapositiva de texto, sinó que transcribe absolutamente toda su charla, hasta comentarios como "No me voy a meter en ello,"...

Wednesday, January 4, 2012

JIWert y la "Contribución a la infracción"

Recordemos que escribió el ahora ministro de Cultura en El País, "Peristas y libertarios":

"Llamemos a las cosas por su nombre. Las webs de descargas son la traducción digital del perista o receptador de mercancía robada. Su condición inmaterial no priva al robo ni de su naturaleza, ni de su gravedad."

Anoche David Bravo aclaraba en "Afectos en la noche", que, lo que hacen estas webs de descargas, que en realidad son webs de enlaces es, en todo caso, una "contribución a la infracción" y que no consituye delito según el Código Penal español.

Resulta de lo más preocupante que el ministro de Cultura desconozco aspectos tan básicos de la legislación con la que tendrá que lidiar o, lo que aun es peor, que mienta conscientemente sobre ella.

Tuesday, December 27, 2011

Wert y el bicentenario de "la Pepa"

El nuevo ministro de cultura, "nuestro" José Ignacio Wert, además de avisar que actuarán "contra quienes se lucren indebidamente del trabajo intelectual de otros", planteando conceptos como los "agujeros regulatorios que permitan la desprotección de la propiedad intelectual", nos ha dejado otras perlas como la siguiente:

""Vamos a desarrollar las sinergías que sean posibles entre la industria, el comercio, la cultura y la Acción exterior para crear una plataforma dinámica y atractiva".

En este sentido, impulsarán también la celebración de grandes acontecimientos y conmemoraciones culturales, y una de las primeras será celebrar el Bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812
." [La Vanguardia]

Friday, December 23, 2011

José Ignacio Wert contra la prohibición de los toros en Catalunya

La hemeroteca nos proporciona otra prueba del bajo nivel con que se presenta el nuevo ministro de Cultura y Deporte, esta vez en relación con la prohibición en Catalunya de la "fiesta nacional":

"La tribuna de invitados del Parlamento de Cataluña, abarrotada, como la plaza del dúo Sacapuntas, pero en este caso de antitaurinos de vario pelaje, prorrumpe en una atronadora ovación. Benach, el presidente de la Cámara, sonríe beatífico y, ruega, en voz muy baja, un poco de orden, sin que sus ojos oculten la complicidad con los aplaudidores que violan el artículo 186 del Reglamento del Parlamento. En vano. Buen número de diputados y diputadas, a su vez, se vuelven a aplaudir y a jalear a quienes desde la tribuna de invitados se ciscan en la norma que ellos mismos se han dado para regular la vida parlamentaria.

Pero se entiende. ¿Cómo parar mientes en tiquismiquis legalistas ante un paso en la Historia de la Humanidad como el dado por 68 votos (32 de CiU, 21 de ERC, 12 de IC-V, y tres socialistas) que erradica las corridas de toros en Cataluña? Emociones así sólo se viven una vez en la vida.

Es posible que el primer motor de la Iniciativa Legislativa Popular aprobada por el Parlamento sea una sensibilidad hacia la llamada tortura a los toros, que respeto absolutamente, pero que no comparto en absoluto. Creo que la vida de un toro de lidia es envidiable si se compara, por ejemplo, con la de sus congéneres domésticos. A cambio de 15 minutos agónicos el toro vive siempre en libertad, cuando el buey de carne vive estabulado; el toro se alimenta solo de hierba, lo que más le gusta, frente al buey, que debe conformarse con pienso; el toro vive entero y no castrado como el buey. Pero reconozco que no soy toro de lidia (ni, por otra parte, buey de carne) y no estoy en condiciones de hacer el 'trade-off' entre una y otra vida, una y otra muerte.

Ahora bien, de lo que no tengo la menor duda es de que el impulso político que arrastra a los diputados del 'no' tiene que ver con los llamados derechos de los animales lo que con el arroz con leche. Si pusiéramos toda nuestra conducta respecto a los animales bajo el estándar de exigencia aplicado a los toros, la consecuencia es que todos deberíamos ser veganos por obligación. ¿O es que el estrés que los etólogos han demostrado que sufre el ganado antes del sacrificio vale menos que los puyazos?

No va por ahí la cosa. La prohibición de los toros en Cataluña es pura política de desidentificación. No basta con afirmar la identidad cultural propia, no llega con la sardana, los 'castellers' o los 'caganers' del Nacimiento. No. Es preciso desterrar todo lo que resuene a patrimonio simbólico y cultural compartido: la Fiesta Nacional, Paquito el Chocolatero, y otras adherencias cutres de la bárbara España. El que no lo quiera ver, como Zapatero, y se trague (o diga que se traga) la milonga animalista, allá él. Pero esto va de lo que va. De 'Adéu Espanya', mayormente. Y, si no, al tiempo."
[José Ignacio Wert, en La verdad el 02/08/2010]

José Ignacio Wert, y la sentencia del Tribunal Consticional sobre el Estatut de Catalunya

"La sentencia interpreta, no lo olvidemos, un texto constitucional que, dentro de las muchas ambigüedades que traen causa del compromiso apócrifo (Miguel Herrero) alcanzado entre los constituyentes para tratar de forma oscura o, cuando menos, abierta aquellos aspectos en que había discrepancias invencibles entre ellos, ofrece claridad bastante sobre el núcleo de la cuestión en el artículo 2, al menos en su primera parte, y, sobre todo, en relación al artículo 1.2 de obligada interpretación sistemática con el 2.

De forma inequívoca la Constitución Española sostiene que la soberanía reside en el pueblo español y fundamenta el propio texto en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.

Le podemos dar las vueltas que queramos, pero si la Nación española es una e indisoluble no caben en ella varias naciones ni cabe tampoco en la Constitición mecanismo alguno para su disolución. Esa Nación española no es otra cosa que el Estado-nación que, por soberana decisión del pueblo, da vida a la Constitución Española.

Por ello, la sentencia es contundente -y, a mi juicio, acertada- cuando no solo niega eficacia jurídica interpretativa a las referencias del Preámbulo a la nación y a la realidad nacional catalana, sino que además cierra el camino a cualquier interpretación historicista o de otro género que hiciera derivar el régimen autonómico de cualquier fuente de legitimidad distinta de la propia Constitución Española. Esto es esencial. No hay ni nación, ni realidad nacional, ni derechos históricos jurídicamente eficaces sino en la medida (inexistente respecto a la nación y limitada a la Disposición Adicional Primera de la Constitución respecto a los derechos históricos) en que la propia Constitución lo establezca. Para todo lo demás no hay mecanismo apto distinto del de la reforma de la Constitución.

La cuestión, yendo a esa hipotética reforma, es ahora si tiene sentido y utilidad y en qué perspectiva. La pregunta, sin artificios, sería: ¿no es hora de consagrar alguna desigualdad en el tratamiento de la identidad entre la de aquellos que se sienten Nación y la de aquellos que se conforman con la regionalidad? Bien se comprende que esa diferenciación, si pudiera cerrar una herida social no dejaría de abrir otras, y por tanto habría que preguntarse qué beneficio justificaría semejante coste.

Desde luego, no estoy de acuerdo con Sánchez-Cuenca, que se anima a considerar el derecho a la secesión entre lo abordable: para ese viaje sí que no se necesitan alforjas. Digamos que el instinto tanático casa mal con lo que las Constituciones se supone que persiguen: anclar la convivencia y no lo contrario.

Sin llegar tan lejos, la pregunta acerca de la utilidad de la consagración vía la reforma constitucional de realidades nacionales distintas de la española plantea la cuestión de la viabilidad de un federalismo asimétrico que muchos han propugnado como vía de salida a la supuesta asimetría de la demanda identitaria.

Y mi reflexión es que tal cuestión no es planteable fuera de una revisión de la idea de soberanía originaria única e indivisible que inspira la Constitución Española. Dicho de otro modo: el federalismo asimétrico es federalismo sin adjetivos y el federalismo no encaja en el esquema ni de la Constitución actual ni de una revisión limitada de aquella. Habría que ponerlo todo patas arriba.

Con un elevado coste a mi entender. El federalismo a la carta que se derivaría de esa reforma supone someter a una tensión insoportable las bases de la convivencia. ¿Quién se conformaría con la autonomía de menú del día? ¿Vale la pena reabrir un debate de esta naturaleza? ¿Está el país en condiciones de soportarlo? Mi respuesta es rotundamente negativa, pero es de eso de lo que estamos hablando y no de una palabra de más o de menos en un Estatuto.

Máxime cuando, a mi juicio, no está en juego el nivel de autogobierno, el más elevado que un sistema como el nuestro puede permitir, que la sentencia no toca sustancialmente. Hablamos de otra cosa: de si seguimos siendo el Estado compuesto, diverso y plural que tenemos o lo liquidamos (si se quiere una expresión menos drástica, lo licuamos) en una Federación de naciones. Por el momento."
[José Ignacio Wert, en El País, el 05/08/2010]

Más sobre José Ignacio Wert, nuevo ministro de Deporte

Leyendo los artículos de José Ignacio Wert, nuevo Ministro de Cultura y de Deporte, uno se pregunta si todos los (nuevos) ministros son así en realidad y, simplemente, Wert ha sido menos hábil que los demás al no ocultarlo. Y también se pregunta si todos tienen un nivel tan bajo como él. Si todos tienen argumentos lógicos tan pobres. Y si todos están cegados en sus juicios por sus preferencias personales.

Lean sino este artículo que escribió sobre el enfrentamiento Preciado-Mourinho. Lo transcribo integro porque, como nuevo ministro de Deporte, me parece de obvio interés general:

"Un buen amigo -cuyo nombre no desvelaré para preservar su integridad física- tiene acuñado el concepto de cojonudito español: el cojonudito no debe ser muy alto, puede -o no- gastar bigote, pero lo que ha de gastar necesariamente es mala leche o cierta chulería castiza (majeza, si queremos darle un tono más positivo). Ahora, eso sí, el cojonudito, para serlo en puridad, tiene que pegarse hasta con su padre, si fuera menester, pero, por supuesto, sólo de boquilla.

En el biotipo del cojonudito encajan personajes públicos bien apreciados como el eximio ex seleccionador, Javier Clemente, actores como Alfredo Landa, entrenadores de baloncesto (Manel Comas es un cojonudito de libro) o, a lo que voy, de fútbol. Pues sí, les estoy hablando de Manolo Preciado. Le sigo desde hace tiempo y, como en general me pasa con la mayoría de los cojonuditos, tiende a caerme bien. Pero su warholiano cuarto de hora de fama no lo ha alcanzado de una forma precisamente gloriosa. Su querella con Mourinho saca a la luz los peores rasgos del cojonudismo hispano: la desenvuelta chulería es una forma de sublimar el complejo de inferioridad, alimentada de un falso apego a lo propio y rechazo de lo foráneo que es, en realidad, apenas la máscara que esconde la envidia de lo ajeno.

Todo esto viene de que Mou, al ver que el Sporting alineaba ocho no habituales en el Camp Nou, comenta que si muchos equipos hacen lo mismo -tirar el partido con antelación- cuando vayan a visitar al Barça, ganar la Liga va a ser muy complicado para el Madrid.

Se puede discrepar de la oportunidad del comentario, pero sus fundamentos objetivos son incuestionables. Y, si no lo son, lo que puede hacer Preciado es sacar en el Bernabéu el equipo que sacó en Barcelona.

En lugar de ello, la forma cojonudita que encontró Preciado de responder a ese análisis más bien técnico fue a su vez muy técnica: "Mou es un canalla" (sic) "y quién coño" (sic otra vez) "se ha creído que es para decir que he tirado el partido". Ni una línea de protesta en sitio alguno y, al contrario, algunos entrenadores de Primera -por compañerismo, eso sí-avalan las palabras de Preciado. ¿Por qué es más compañero Preciado que Mou? ¿Será por cojonudito? ¿Por qué uno no tiene derecho a opinar sobre la estrategia de otro y el otro tiene derecho a injuriarle?

No creo que me ciegue la pasión al encontrar en todo este lío algunas claves muy poco sanas del comportamiento de Preciado y la emulación negativa que ha despertado. La actitud rencorosa ante el éxito, claramente, es la que domina. Pero hay otra en el trasfondo -que se aplica no sólo a este incidente, como es sabido, sino a todo lo que rodea a Cristiano Ronaldo, eso que ha convertido el "ese portugués qué hijoputa es" en himno oficial de los equipos que son visitados por el Madrid- y que es una mezcla de xenofobia y ese absurdo sentido de superioridad con el que tantos españoles se enfrentan a nuestros vecinos del Oeste.

Y la combinatoria de ese rencor y esa superioridad ignorante puede ser explosiva. Llevamos cuatro días exhibiendo comprensión y simpatía hacia el cojonudito y, de no ser por sus reflejos casi milagrosos, en este momento Cristiano, ese portugués, estaría en la cama de una clínica con la pierna colgada. No he oído a nadie decir que Botía es un canalla
". [José Ignacio Wert en As, el 18 de noviembre de 2010]

Thursday, December 22, 2011

José Ignacio Wert: falacias y otras trampas

El 2 de enero de 2011, José Ignacio Wert, nuevo ministro de Cultura, publicaba en El País un artículo, "Peristas y libertarios", sobre la Ley Sinde o, mejor dicho, sobre sus opositores:

"Y digo en ese entorno porque empiezo por reconocer que en él dominan abrumadoramente los libertarios digitales, quienes se oponen a cualquier restricción en la Red, incluidos los límites al despojo puro y duro de la propiedad intelectual de los creadores culturales." Wert comienza relacionando la oposición a la Ley Sinde con eso que llama "libertarios digitales", que no sólo se oponen a la Ley Sinde sinó "a cualquier restricción en la Red". Como si los opositores a la Ley Sinde estuviesen en contra de perseguir cualquier actividad delictiva en internet, incluyendo el phishing o la pornografía infantil, por poner dos ejemplos. Un recurso muy tendencioso y muy pobre para un futuro ministro.

"(...) he visitado blogs, foros y otros lugares de encuentro del batallón de oponentes a esta norma. He encontrado de todo. Es de justicia decir que hay incluso buena literatura y argumentos -aunque tramposos- de apreciable factura intelectual. También hay improperios, eslóganes, llamadas al combate e incluso injurias." Afirma que ha encontrado "argumentos -aunque tramposos- de apreciable factura intelectual", a pesar de que más adelante él mismo admitirá que existen argumentos contra la Ley Sinde.

"Pero más importante que lo encontrado es lo que no he encontrado. Envueltos en la bandera de la libertad de expresión, la lucha contra los oligopolios culturales, la resistencia frente al imperio americano o hasta el derecho al acceso a los bienes culturales, nadie explica cuál es el fundamento que obliga a santificar el expolio de la creación cultural e intelectual a sus creadores." Wert continúa con su confusión, igualando oposición a la Ley Sinde con oposición a la existencia de derechos intelectuales. Señor Wert, no todos los que nos oponemos a la Ley Sinde creemos que toda la cultura deba ser gratuita. Usted lo sabe, o debería saberlo.

"Porque de eso se trata. La ley Sinde tiene aspectos objetables.

(...) es discutible la preeminencia administrativa, aun con control jurisdiccional previo, en la interrupción de servicios de quienes vulneren la propiedad intelectual. Pero es evidente que las ganancias en garantías podrían traducirse en pérdidas de efectividad." El nuevo ministro admite que existe un problema con la Ley Sinde, "la preeminencia administrativa, aun con control jurisdiccional previo, en la interrupción de servicios de quienes vulneren la propiedad intelectual". Casi nada. ¿Qué significa el "control jurisdiccional previo"? ¿Qué el juez le firmará poderes al "encargado" de decidir a quién se debe cortar su conexión? En ese caso, ya me quedo más tránquilo. El ministro es plenamente consciente de lo dudoso (por llamarlo suavemente) de este aspecto pero lo soluciona con una afirmación totalmente demoledora "Pero es evidente que las ganancias en garantías podrían traducirse en pérdidas de efectividad". Es decir, entre garantías y efectividad prefiere lo segundo. El problema es que no hablamos de la garantía de un televisor, sinó de GARANTÍAS CONSTITUCIONALES. Pero para Wert, lo importante es la efectividad.


"Sin embargo, no creo que sea razonable discutir ni la prevalencia del derecho a la propiedad intelectual del autor frente a otros supuestos derechos o expectativas de tales." Hay en esta frase un fragmento terrorífico "supuestos derechos o expectativas de tales". Un ministro de habla de "supuestos derechos" parece más propio de épocas pasadas que de una democracia real. Y que se permita decidir qué derecho debe prevalecer, sin aportar ningún argumento, tampoco nos tranquiliza.

"...ni tampoco el enfoque básico de dirigir la norma no contra quien descarga contenidos sin respetar el derecho del autor a su retribución, sino contra quien materialmente hace posible esa violación jurídica, las webs que alojan fraudulentamente los contenidos descargables. Es un enfoque similar al que se da al tratamiento penal del consumo de drogas peligrosas, castigando el tráfico y no el consumo." Afortunadamente parece que no considera que la Ley deba perseguir a los usuarios. Algo que, como también argumentamos en otro artículo, sería imposible dado que todos los usuarios hemos "disfrutado" de material "ilegal". Sí, todos. ¿Quién, por ejemplo, no ha visto nunca un vídeo en YouTube subido sin el permiso del autor? ¿Quién se limita a mirar en YouTube los videos musicales o fragmentos de películas subidos en las páginas oficiales de las discográficas o de las productoras cinematográficas? Nadie.

Veamos quién es el tramposo: "Lo importante es si el bien que se protege tiene que ser protegido." No, señor Wert, lo importante respecto a la Ley Sinde es si la forma en que se protege ese bien es constitucional o no, y si respeta o no los derechos de los ciudadanos.

"Si vamos a lo básico, el andamiaje argumental de los libertarios se cae por sí solo. Y lo básico es determinar si la propiedad intelectual es menos digna de protección que la propiedad, por ejemplo, de la vivienda, del automóvil o las colecciones de sellos. Como es difícil sostener lo contrario, encontramos, en los oponentes más articulados a la norma, argumentos laterales tales como que debe primar la libertad de expresión, que en realidad los que son protegidos no son los creadores, sino los intermediarios culturales que abusan de aquellos o, el más pintoresco de todos, que el derecho a la descarga ilegal se basa en que la descarga legal es muy cara.

Intentemos trasladar estas argumentaciones a la propiedad material. ¿Qué opinaríamos de quien despojara de su sueldo a un empleado, alegando que, en realidad, el empresario le está robando de parte del fruto de su trabajo? ¿Nos imaginamos a alguien llevándose sin pagar de la tienda una colección de bolsos de Vuitton, dado que son muy caros? Los argumentos se convierten en bromas cuando los trasladamos de lo digital a lo material
."

Es triste pensar que aun haya quien sea capaz de realizar este tipo de comparaciones, comparar la descarga de archivos con robar "una colección de bolsos de Vuitton". Pero lo más triste de todo es que alguien que escribe semejante estupidez será el que decidirá el futuro cultural de España.

Como ya comentamos a raiz de las comparaciones realizadas por el periodista Antonio R. Naranjo, sin entrar a discutir acerca de los derechos de autor, robar los bolsos, no sólo implica que yo no pague por ellos, sino también que nadie más podrá comprarlos. Que yo descargue una canción sólo implica que yo no la compraré, pero no privará a nadie de comprarla. Así pues, desde un punto de vista puramente lógico, la comparación es aberrante. La conclusión es que el señor Wert o no tiene ni idea de lógica o intenta manipularnos voluntariamente; ninguna de las dos cosas parece la mejor carta de presentación para un ministro.

"Llamemos a las cosas por su nombre. Las webs de descargas son la traducción digital del perista o receptador de mercancía robada. Su condición inmaterial no priva al robo ni de su naturaleza, ni de su gravedad." Otro ejemplo de que el futuro ministro de Cultura y, lo que es peor, de Educación, no tiene ni idea del funcionamiento de Internet. Nuevamente confunde alojar enlaces con alojar los bienes culturales. Ya comentamos que en todo caso, la comparación más parecida sería que la página de descargas es alguien que te dice dónde comprar esos "bolsos de Vuitton" pero en ningún caso es quien los vende. Será o no será ético pero no tiene nada que ver con la comparación que realiza el señor ministro.

"Esta es la cuestión. Los libertarios no son Robin Hood, sino más bien los nuevos bárbaros. El saqueo de la creación cultural lleva o a la extinción de la misma (los creadores tendrán que reciclarse a actividades menos susceptibles de ser enajenadas) o a la creación de un Cuerpo de Creadores Culturales a cargo del Presupuesto, que perciban un sueldo a cambio de poner gratuitamente a disposición del público sus creaciones. No sé cuál de las dos posibilidades me parece más abominable." Dos mentiras más del señor Wert. La primera, afirmar que la piratería provocará la "extinción de la creación cultural". Es evidente que la piratería perjudica a la industria cultural y a muchos creadores, pero también es cierto que paralelamente está surgiendo una nueva "creación cultural". Está claro que el señor Wert no será el ministro que defienda toda la "creación cultural" sinó sólo una parte.

"...la creación de un Cuerpo de Creadores Culturales a cargo del Presupuesto, que perciban un sueldo a cambio de poner gratuitamente a disposición del público sus creaciones". ¿Tan aberrante le parece que los creadores dependan del dinero del Estado? ¿Y cómo llama a la subvenciones? ¿O el problema es que cobren un sueldo en lugar de subvenciones puntuales?

El ministro de deportes se autocalificaba de "hooligan"

"Quienes me conocen saben que soy un hooligan madridista. Pero Relaño me pide que analice sociológicamente la encuesta de Ikerfel para AS, así que debería quitarme el casco vikingo como primera precaución (el casco sólo, el corazón merengue no podría aunque quisiera, que no quiero).

Hay que reconocer que no nos quieren como nos querían y que nos odian más de lo que solían hacerlo, aunque esto último está menos claro, puesto que la encuesta del CIS de 2007 sólo medía la preferencia y no el rechazo. También hay que tener en cuenta que la encuesta de Ikerfel está hecha sobre aficionados comprometidos (los que van al estadio) mientras que la del CIS se dirigía a toda la población y puede haber algunas diferencias, aunque no creo que sean muy sensibles.

Nos quieren menos y, presumiblemente, nos odian más por razones que algo tienen que ver con el juego de cada uno, pero que, sobre todo, se relacionan con el relato que los medios han construido sobre las entidades, sobre el Madrid y sobre el Barça. Porque en lo básico, los dos tendrían las mismas papeletas para ser rechazados: sus presupuestos son abrumadoramente superiores a los del resto, ambos ganan a casi todos, y ambos viven en otra dimensión. Los dos se alimentan en medida parecida del star system -aunque el Barça lo disimula mejor- y uno y otro pivotan sobre un astro rey que ilumina sus respectivas galaxias.

Pero el Barça de Guardiola ha conseguido algo que el Madrid ni siquiera ha intentado: construir un relato con predominio de los factores deportivos (la cantera, el jogo bonito, el equipo), mientras que del Madrid los medios subrayan la potencia de la chequera, las individualidades, y el afán de resultados. Importa el relato más que la realidad. En el fondo, los dos clubes van al límite, los dos viven de sus resultados y los dos tiran de chequera cuando hace falta (y a veces, cuando no hace falta, como pasó con Ibra o con Chygrinskiy, sin ir más lejos).

Y claro está, importa el factor humano y las imágenes simplificadas que el estilo de sus respectivos iconos transmite. Y en ese juego de duplas el Barça arrasa. Injustamente, a mi entender. Guardiola es tan buen entrenador como Mourinho, tan exigente como él y tan defensor de lo suyo. Pero habla para el cuello de su camisa y rara vez se descontrola, al revés que Mourinho, que habla fuerte y dice lo que piensa. Y Messi no habla, mientras que Cristiano -un deportista ejemplar, que, como recordaba John Carlin, aguanta lo que le echen, incluso las permanentes ofensas a su madre- es locuaz en varias lenguas. La gente es así. Con amor o sin él, en todo caso, vamos a ganar la Décima (esto último, lo dice el hooligan; el sociólogo se limitaría a señalar que tenemos un 99% de probabilidades de hacerlo).
" [José Ignacio Wert en As, el 12/10/2011]