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Friday, December 23, 2011

José Ignacio Wert contra la prohibición de los toros en Catalunya

La hemeroteca nos proporciona otra prueba del bajo nivel con que se presenta el nuevo ministro de Cultura y Deporte, esta vez en relación con la prohibición en Catalunya de la "fiesta nacional":

"La tribuna de invitados del Parlamento de Cataluña, abarrotada, como la plaza del dúo Sacapuntas, pero en este caso de antitaurinos de vario pelaje, prorrumpe en una atronadora ovación. Benach, el presidente de la Cámara, sonríe beatífico y, ruega, en voz muy baja, un poco de orden, sin que sus ojos oculten la complicidad con los aplaudidores que violan el artículo 186 del Reglamento del Parlamento. En vano. Buen número de diputados y diputadas, a su vez, se vuelven a aplaudir y a jalear a quienes desde la tribuna de invitados se ciscan en la norma que ellos mismos se han dado para regular la vida parlamentaria.

Pero se entiende. ¿Cómo parar mientes en tiquismiquis legalistas ante un paso en la Historia de la Humanidad como el dado por 68 votos (32 de CiU, 21 de ERC, 12 de IC-V, y tres socialistas) que erradica las corridas de toros en Cataluña? Emociones así sólo se viven una vez en la vida.

Es posible que el primer motor de la Iniciativa Legislativa Popular aprobada por el Parlamento sea una sensibilidad hacia la llamada tortura a los toros, que respeto absolutamente, pero que no comparto en absoluto. Creo que la vida de un toro de lidia es envidiable si se compara, por ejemplo, con la de sus congéneres domésticos. A cambio de 15 minutos agónicos el toro vive siempre en libertad, cuando el buey de carne vive estabulado; el toro se alimenta solo de hierba, lo que más le gusta, frente al buey, que debe conformarse con pienso; el toro vive entero y no castrado como el buey. Pero reconozco que no soy toro de lidia (ni, por otra parte, buey de carne) y no estoy en condiciones de hacer el 'trade-off' entre una y otra vida, una y otra muerte.

Ahora bien, de lo que no tengo la menor duda es de que el impulso político que arrastra a los diputados del 'no' tiene que ver con los llamados derechos de los animales lo que con el arroz con leche. Si pusiéramos toda nuestra conducta respecto a los animales bajo el estándar de exigencia aplicado a los toros, la consecuencia es que todos deberíamos ser veganos por obligación. ¿O es que el estrés que los etólogos han demostrado que sufre el ganado antes del sacrificio vale menos que los puyazos?

No va por ahí la cosa. La prohibición de los toros en Cataluña es pura política de desidentificación. No basta con afirmar la identidad cultural propia, no llega con la sardana, los 'castellers' o los 'caganers' del Nacimiento. No. Es preciso desterrar todo lo que resuene a patrimonio simbólico y cultural compartido: la Fiesta Nacional, Paquito el Chocolatero, y otras adherencias cutres de la bárbara España. El que no lo quiera ver, como Zapatero, y se trague (o diga que se traga) la milonga animalista, allá él. Pero esto va de lo que va. De 'Adéu Espanya', mayormente. Y, si no, al tiempo."
[José Ignacio Wert, en La verdad el 02/08/2010]

Thursday, September 9, 2010

Las "barbaridades" de Fernando Savater

Leyendo el artículo de Fernando Savater, "La barbarie compasiva" en "El País" uno se pregunta si alguna vez el señor Savater argumentó alguna de sus afirmaciones. Confieso que no he leído ninguno de sus libros (la simple lectura de sus artículos me ha desanimado de hacerlo), pero con su obra periodística se llega a la conclusión de que la gran pasión de Savater es lanzar afirmaciones sin argumentarlas, pero con un convencimiento tan firme, que realmente parece un argumento en sí mismo.

El principio del artículo da perfectamente el tono del resto: "Dejemos a un lado la fundada sospecha de que en la decisión del Parlamento autonómico tuvo más peso la voluntad separatista de abandonar una tradición compartida con el resto de España que cualquier argumento animalista. Ya se ha insistido incluso demasiado en este aspecto -tan romo de interés teórico como casi todo lo que atañe al nacionalismo- olvidando en cambio los pretextos, que en este caso son más interesantes que el contexto.". Es decir, no vamos a mencionar que la verdadera razón de la prohibición de la fiesta en Catalunya es identitaria... Pero ya lo hemos mencionado. Para justificar que no expliquemos esta afirmación, a pesar de que para Savater es el principal motivo de la prohibición, es que ("como casi todo lo que atañe al nacionalismo") "carece de interés". Es decir, empieza el artículo declarando que no va a decir nada sobre lo verdaderamente esencial de la cuestión, y que no lo va a hacer porque carece de interés (sic).

Savater apela, por enésima vez, a la cuestión identitaria para desprestigiar los argumentos de los anti-taurinos. Pero como ya hemos repetido diversas veces, durante el debate parlamentario fueron los pro-taurinos los que recurrentemente mencionaron el tema identitario, mientras por la tribuna desfilaban biológos, filósofos, etc. que argumentaban a favor de la prohibición. Si la verdadera razón de la prohibición fue la identitaria, los "prohibicionistas" tuvieron al menos la habilidad de "poner sobre la mesa" numerosos argumentos a favor de la prohibición; mientras los pro-taurinos se han quedado, como un vinilo rallado, repitiendo "identitario, identitario" como papagayos.

De todos modos, si conseguimos sobreponernos a tan poco motivador inicio, podemos leer que según Savater, para justificar la prohibición "Se apela a la compasión como última ratio moral y se nos recuerda el principio budista de no dañar bajo ningún pretexto a otro ser vivo." Hasta ahora no hábía oido mencionar el budismo. No niego que alguien pueda haberlo hecho, pero de ahí a convertirlo en uno de los principales argumentos anti-taurinos... Y respecto a la compasión, nadie duda que es una opción moral y no una obligación; por ello no es el argumento a favor de la prohibición. Savater confuende (intencionadamente) el debate. El debate gira alrededor de los derechos de los animales: si estos tienen derechos, respetarlos no es una cuestión de compasión, sino una obligación moral. La compasión sólo tiene lugar si partimos del supuesto que los animales no tienen derechos.

"La diferencia es importante, todo lo que cuenta en la ética -el reconocimiento de lo humano por lo humano y el deber íntimo que nos impone- reside ahí.
(...) Y así llegamos al tema de la barbarie. Porque en su sentido prístino y radical, el bárbaro no es quien maltrata o no se compadece de las bestias, sino quien no distingue entre el trato que debemos a los humanos y el que corresponde a los animales. La auténtica imagen de la barbarie no ocurre dentro de la plaza donde se lidia al toro, sino fuera: son esas personas que yacen desnudas, cubiertas de falsas banderillas y pintura color sangre, y que dan a entender que es lo mismo matar a un toro que a un ser humano. (...) Donde no se asume la excepcionalidad del vínculo recíproco entre semejantes racionales, ese es el predio de los bárbaros.
" El problema es que Savater no cree en Dios; cree, por tanto que el hombre es producto exclusivo de la evolución. A nivel puramente científico (terreno desde el cual Fernando Savater siempre pretende hablar) el hombre no es más que un animal, una especie más de las que habitan la Tierra, más inteligente sí, pero un simple animal. La ciencia nos demuestra continuamente lo similares que somos los humanos con el resto de animales, y lo similares que son algunos animales a nosotros. Entonces, ¿en qué se basa para diferenciar entre humanos y animales?

Fernando Savater utiliza una doble manipulación; por una parte pretende plantear la cuestión cómo si se tratase de si los animales tienen los mismo derechos que los hombres o no; es evidente que los hombres tienen mayores derechos que los animales, pero no es menos evidente, que ello no nos autoriza a hacer "lo que nos de la gana con aquellos". Y la segunda manipulación es citar declaraciones/afirmaciones desafortunadas de los anti-taurinos como si ello fuese prueba alguna a favor de la "fiesta". Lo cierto es que, tantísimas "barbaridades" como se han oido en contra y a favor de la fiesta (algunas de ellas pronunciadas y escritas por el mismo Savater) no cambien un ápice lo que es y lo que representa la fiesta en sí, y eso es sobre lo que tienen que decidir los parlamentos, o lo que es lo mismo, indirectamente, los ciudadanos. Las barbaridades dichas en uno u otro sentido sólo deslegitiman al que las pronunció.

Termina diciendo Savater que "Hace poco una conocida novelista mandó una carta a este periódico abogando por los derechos de los animales. Concluía diciendo: "¿No somos también nosotros simple y gozosamente animales?". Sin duda biológicamente somos animales, no vegetales. Pero desde luego ni simple ni gozosamente. Por culpa de ello existen las novelas... y la ética." Pero desde el punto de vista de la ciencia "las novelas... y la ética" no cambian un ápice el hecho de la "animalidad" del hombre. Que diversas especies animales razonan y sienten lo han demostrado numerosos experimentos. Afirmar que se mueven exclusivamente por instintos es propio de quienes jamás han convivido con un animal. Aun así, individuos como Savater se permiten inventar una línea imaginaria (que la ciencia no contempla) para decir "a este lado los humanos, con derechos; al otro el resto de animales, sin derechos.

El gran problema de Savater es que le da al hombre una categoría en la Tierra como la que el Antiguo Testamento le confería en "la creación", pero claro, Savater no cree en Dios...

Wednesday, August 11, 2010

¿Que siga la fiesta?

Publicaba ayer El País un artículo de título "Nuestro sí a la fiesta", firmado por tres parlamentarios de la Asociación Taurina Parlamentaria: Miguel Cid, Pío García Escudero y la ex-ministra de cultura, Carmen Calvo.

Empieza el artículo con un subtítulo ya cuestionable: "La Asociación Taurina Parlamentaria mantiene que es un contrasentido total con la legislación vigente que la fiesta de los toros, que está considerada cultura en toda España, sea tachada de ilegal en Cataluña". ¿En qué se basan para afirmar que está considerada cultura en toda España? Sin ir más lejos, en Canarias está prohibida desde 1991, y otras comunidades están planteándose seguir el camino abierto por esta comunidad y por Catalunya.

Prosigue con una frase de difícil comprensión: "ha causado una conmoción dentro y fuera del mundo taurino que no se compadece con la atonía de la fiesta de los toros que, según algunos, se está produciendo en nuestro país", donde supongo que han confundido "compadece" con "corresponde".

Como en anteriores ánálisis, observamos en este artículo nuevamente como, desde ambientes pro-taurinos, se silencia la opinión de los anti-taurinos: "la citada decisión parlamentaria está produciendo innumerables reacciones en toda España que van del estupor a las más encendidas críticas". Exactamente igual, como ya comentamos, que en el Diario Hoy, según los pro-taurinos, en España (entiéndase Catalunya como la gran excepción) no hay nadie que apoye esta decisión, en España no existen anti-taurinos, ni nadie que considere que los animales tienen derechos que debemos respetar, ni ecologistas...
Y ello a pesar, de que dos párrafos más adelante se hace eco de las iniciativas legales que a lo largo de la historia han limitado o prohibido la mal llamada "fiesta", llegando en dos ocasiones a plantearse su prohibición en el Congreso. En este sentido, es de felicitar que el artículo haga un poco de historia del "anti-taurinismo", porque en verdad parecía que en el "pasado" todos los intelectuales, artistas, etc. eran fervientes seguidores de los toros.

"la decisión del Parlamento catalán, (...), nos produce tremenda preocupación y desazón por la forma y fondo que contiene". ¿Y qué hay en "la forma y fondo que contiene" que tanta desazón les produce?

En primer lugar declaran que no aceptan "en absoluto" "que la justificación de la reforma legal no es otra que actuar en defensa de los animales, en este caso el toro, y que no existe razón identitaria y antiespañola en la misma".
Para justificar esto se realiza una argumentación que, cuanto menos, merece figurar en las antologías del razonamiento lógico. Escriben que "Esto es, para proteger al toro se suprime la razón de su existencia, contrasentido que no resiste la lógica más elemental."; pero claro, confunden los derechos individuales de cada animal con un hipotético derecho de la raza del toro de lidia a la existencia. Esta confusión tan tendenciosa, demuestra hasta qué punto son débiles los argumentos de los pro-taurinos, por infantiles y/o mal intencionados.

La legislación actual persigue el maltrato animal, sufrido por cualquier animales como ser individual. Este derecho individual del animal a no ser maltratado no debe confundirse con la protección de una especie. Es decir, la supervivencia de la raza del toro de lidia no puede nunca justificar que los individuos pertenecientes a esa raza sean maltratados. Y eso sí que constituye "la lógica más elemental".

Además, otra confusión recurrente entre los pro-taurinos es referirse al toro de lidia como si se tratase de una especie en sí misma, cuando no se trata más que de una raza. Esto se manifiesta en las siguientes líneas: "En primer lugar, porque la existencia del toro bravo de lidia que se pretende proteger está unida indisolublemente a la fiesta, ya que, de no haber lidia, el toro no existiría.". El toro de lidia no es más que una raza dentro de una especie, que es el toro. "Y no olvidemos que es el ejemplar de nuestra fauna más genuino y de más alto valor zootécnico, pero la finalidad de su existencia es la que es y no otra." ¿En qué se basan para afirmar que es "es el ejemplar de nuestra fauna más genuino"? ¿Es más genuina la raza "toro de lidia" que la especie Lince ibérico? ¿Y para decir que es el "de más alto valor zootécnico"? ¿Cómo se establece esto?

Otra de las afirmaciones recurrentes y dudosamente fundamentadas es acerca de la relación entre existencia de la dehesa y toro de lidia; que para muchos pro-taurinos es casi exclusiva. Los autores afirman que medio millón de hectareas de dehesa dependen de la existencia del toro de lidia: "en las dehesas y en los cortijos de nuestra geografía, que de no existir esta crianza estarían muchas ellas semiabandonadas y, desde luego, sin la protección y el cuidado que hacen de más de medio millón de hectáreas auténticos parques naturales donde la flora y la fauna de multitud de especies conviven con el toro de lidia.". Esta cifra me parece bastante elevada si bien no tengo datos para considerarla falsa (tampoco verdadera, pues los autores no citan fuentes). De cualquier modo, es evidente que la mayor parte de la dehesa depende en la actualidad de la cría del cordero o del cerdo ibérico, y no del toro de lidia.

Los autores del artículo si tocan el tema crucial de la cuestión, que es la existencia o no de derechos de los animales. Cito a los autores: "se argumenta con un tópico que parece extenderse, cual es la existencia de derechos en los animales. Ello constituye una ocurrencia contraria a toda nuestra tradición jurídica y a la normativa vigente en la que los derechos son patrimonio exclusivo de las personas. Esto es, no hay más derechos que los derechos humanos.". Resulta ridículo e incluso indignante que se refieran a la creencia de la existencia de los derechos de los animales como "tópico" y como "ocurrencia". Si algo no han sido jamás los derechos de los animales es un "tópico"; bien al contrario, ha sido motivo de polémica y sólo en las últimas décadas empieza a reconocerse su existencia.
Aun peor es la calificación de "ocurrencia"; la Real Academia define "ocurrencia" como "Idea inesperada, pensamiento, dicho agudo u original que ocurre a la imaginación". Los argumentos a favor de la existencia de derechos de los animales, más allá de que los compartamos o no, son fundamentados en la ética, en la biología, etc. Es especialmente indignante este calificativo viniendo de personas que apelan a argumentos tan etéreos como el "arte" o tan insostenibles como la "tradición".
Discrepan de la catedrática de Ética Adela Cortina, que en el mismo medio defendió que los animales tienen derechos (¿Tienen derechos los animales?), pero no aportan ningún argumento.

Admiten que, como es incuestionable, la legislación actual penaliza al que provoca sufrimiento a un animal pero no por ello aceptan que la legislación reconozca derechos a los animales, y lo argumentan con esta comparación tan demagógica como tendenciosa: "al igual que también se castiga atentar contra la flora protegida y no por ello esta tiene derechos"; saben los autores perfectamente que la protección de determinada fauna se debe a su valor ecológico, no a que se considere que ésta tiene derechos. Con esta declaración queda más allá de toda duda la intención de los autores de confundir, en lugar de argumentar. Pero como hemos dicho los autores admiten que "el maltrato con ensañamiento e injustificadamente a los animales está expresamente prohibido y puede constituir incluso delito con penas de prisión para el infractor"; "maltrato con ensañamiento e injustificadamente", exactamente lo que sucede en una corrida de toros.
Más surrealista es la argumentación del "buen-trato" brindado a los toros en la "fiesta": "Precisamente, al toro de lidia se le enaltece y se le aplaude hasta el extremo de que cuando se hace acreedor de ello por su extraordinaria bravura se le indulta, como sucedió el domingo día 1,".

Como resumen del nivel argumental del artículo casi es suficiente una de las frases finales: "Lo que sucede con la fiesta de los toros es que hay que entender y conocer sus valores para poder opinar ecuánimemente y mucho más para decidir sobre la misma, lo cual no es fácil.". Es decir, sólo los aficionados al toreo deberían poder opinar y decidir sobre ello. Utilizando argumentos demagógicos como los usados por los pro-taurinos podríamos decir que eso es tanto como afirmar que sólo los pederastas deberían decidir sobre la legalidad de la pederastía.

El punto cómico lo aportan con otra de las declaraciones finales: "Desde luego, nuestra Asociación Taurina Parlamentaria no se va a quedar con los brazos cruzados".

Invocar la "libertad" para criticar la prohibición de los toros es una argumentación totalmente estéril. Así como invocar a la igualdad entre españoles: "todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado"; no hace falta más que pensar en el PER (actualmente conocido como AEPSA) para ver hasta qué punto son diferentes los derechos y obligaciones de los españoles según donde residan.

Terminan los parlamentarios citando al filósofo Andrés de Francisco quien escribió que "las tradiciones tienen un contenido simbólico que está más allá de la utilidad y el cálculo. No pertenecen a la economía, ni siquiera a la política, sino al ámbito del sentimiento y la identidad. Están fuera del mercado, y este, según crece con el capitalismo, las arrincona". Este argumento, el de la "tradición" es el que me resulta más irónico. En primer lugar, es más que evidente que el hecho de constituir o no tradición (o, mejor dicho, el hecho de ser o no calificado por algunos de "tradición"), no puede constituir la base en la que se fundamente la legislación. Pero más allá de esta obviedad, y la razón por la cual la invocación de la "tradición" me parece tan irónica es porque, como ya hemos comentado en diversas ocasiones, muchos de los que ahora repiten "tradición" son abanderados de ls retirada de cualquier símbolo cristiano de los colegios y espacios públicos (el ejemplo más obvio es el de Fernando Savater).

Monday, August 2, 2010

Protaurinos

En los últimos días todos hemos podido sufrir los argumentos de los protaurinos, a raiz de la prohibición del Parlament de Catalunya. Lo excepcional del caso, más allá de que estemos de acuerdo con la prohibición o no, es la pobreza de los argumentos de los protaurinos. Estamos acostumbrados a la demagogía practicada por algunos sectores del ecologismo y que aquí hemos criticado [Ecologismo y coherencia]. Pero ciertamente lo de los amantes de la "fiesta" ha llegado a niveles ridículos. Pero no resulta excesivamente sorprendente, si tenemos en cuenta que las voces más "autorizadas" que defienden el toreo escriben estupideces como las de Fernando Savater [Fernando Savater y su pasión por los toros].

Desde mi punto de vista, la cuestión es evidente; si partimos de la base de que se deben respetar los derechos de los animales, la mal llamada "fiesta nacional" no tiene lugar a ser. Es una simple cuestión de coherencia: se han creado multitud de leyes para proteger los derechos de los animales, se ha obligado al sector ganadero a realizar inversiones millonarias en nombre del bienestar animal; y al mismo tiempo, se permite un espectáculo cuyo fin es la muerte de un animal. Es un simple hecho de coherencia. Otra cosa es que pretendamos discutir si los animales tienen derechos o no. Es este, probablemente, el único punto donde Fernando Savater, demuestra un poco de coherencia; él parte de la base de que los animales no tienen derechos, con esta premisa, se puede discutir si la "fiesta" tiene sentido o no.

Pero la mayoría de defensores de la "fiesta" no entran a discutir sobre los derechos de los animales, seguramente porque es políticamente incorrecto o tal vez, porque desde cualquier punto de vista, es una estupidez (como demostraremos después).

Así pues los argumentos más recurridos por los protaurinos són que se trata de un "arte" y de una "tradición". Es sorprendente que alguien que recurrentemente está dando lecciones de moralidad social, como Savater, utilice cuando le conviene argumentos tan insostenibles como la calificación de "arte". Es de sentido común que el Estado no puede permitir o prohibir nada en función de que alguien (minoría o mayoría) lo califique de "arte". En mi opinión, la "fiesta" es un lamentable espectáculo tercer mundista, propio de una sociedad subdesarrollada, pero no por ello el Estado debe prohibirlo; el Estado no puede permitir el toreo porque haya quien lo considere un "arte" como tampoco debe prohibirlo porque haya quien lo considere una "barbaridad". Algo tan evidente como esto, parece más allá de la comprensión de muchos protaurinos.

También utilizan el calificativo de "tradición" y en nombre de esta palabra pretenden convertir el toreo en algo "sagrado". Es también evidente que no se puede legislar en función de lo que es una "tradición" o no. Y de hecho, el mismo Fernando Savater, como buen anticlerical, está a favor de la supresión de los elementos religiosos de la sociedad, a pesar de tratarse de una tradición.

Ya en el terreno de la pura demagogía tenemos argumentos como los que comparan acudir a la "fiesta" con comer carne, o incluso con "disfrutar comiendo carne" (sic). Esta comparación la tratamos ya en el artículo sobre Savater y el toreo; podríamos resumirlo diciendo que mientras no se demuestre que el ser humano no necesita alimantarse, y que es un animal omnívoro, esta comparación no merece dedicarle ni un sólo segundo.

En niveles aun más demagógicos, tenemos comparaciones como la establecida entre la "fiesta" y los "castellers"; este aborto de argumento vendría a decir algo así como que, si se prohiben los toros también tendrían que prohibirse los "castellers" por crueldad contra la infancia, porque se permite subir a niños (los "anxanetes") hasta la cima de los "castells". Las diferencia son innumerables, pero citemos algunas: en primer lugar, els castells tiene como fin lograr levantar y descargar un castillo humano (y sólo ocasionalmente y accidentalmente -no es lo pretendido- termina con caidas -que además muy raramente tienen consecuencias); al contrario que el toreo cuyo fin es siempre la muerte del toro. Además existe una legislación de defensa de la infancia; según la cual si alguien presentase una denuncia contra los padres de alguno de los niños, un juez la estudiaría para determinar si existe o no delito; los castellers no constituyen pues una excepción en la legislación vigente actual como sí lo constituye la "fiesta".

Al final toda la única discusión posible es acerca de si los animales tienen o no derechos. Mientras la sociedad considere que los animales siguen teniendo derechos, la "fiesta" nacional no tiene cabida en ella, excepto, claro, si el Estado sigue manteniedo una doble moral al respecto.

En el Parlament de Catalunya se escenificó perfectamente el nivel de los argumentos de favorables y contrarios al toreo. Mientras uno argumentaban en contra del toreo, los otros se limitaban a repetir que se trataba sólo de una cuestión política. Incluso si aceptasemos que fue así (cosa totalmente falsa) los contrarios a la "fiesta" demostraron tener otros argumentos, cosa que los favorables no consiguieron hacer.

Doble moral


via Acudits.net - Gràcies a K

Friday, July 30, 2010

La xenofobia del Diario Hoy

El diario Hoy de Extremadura es con toda certeza uno de los medios más anticatalanistas de España.

La prohibición de los toros en Catalunya, aprobada ayer por el parlamento catalán a raiz de una iniciativa popular ha servido a este medio de excusa para dar rienda suelta a sus más bajos instintos xenófobos.

Como muestra de ello, lean este artículo: no tiene desperdicio. Lo más preocupante es que habrá quienes crean que hasta tiene razón...

"El nacionalismo es un sarpullido adolescente cuya premisa fundamental es matar al padre o, cuando menos, diferenciarse de él. Extremadura es una región muy madura porque nadie discute que nos parecemos a nuestro padre. En Cataluña, la inmadurez del nacionalismo ha calado en bastante gente que no quiere ser igual que el padre, aunque sea imposible negar la herencia genética. Así, una región tan mediterránea, es decir, tan ancestralmente taurina, equivoca sus esencias apartándose de las corridas como si eso fuera propio del padre, de España, cuando es tan de ellos como del resto de la Península. Ya dieron muestra de una inmadurez colectiva con aquella diferenciación forzada que llevó a muchos a colocar en sus automóviles un burro para diferenciarse del toro de Osborne. Tamaña bobada avisaba de esta prohibición de las corridas de toros que no deja de ser una amputación de la libertad de elegir. El porno aburre, pero hay que permitirlo para quien lo necesite o lo disfrute. Cuando se prohibía, los catalanes emigraban los fines de semana a Perpignan para atiborrarse de emmanuelles y tangos en París. Los toros también pueden aburrir o resultar tan desagradables como matar a una ostra exprimiéndole limón delante de una mesa llena de comensales. Pero prohibirlos obligará a emigrar para ver corridas en Castellón, Nimes o Zaragoza. La adolescencia política lleva a eso: empiezas creando un país a partir de un burro, unos mozos subidos encima de otros y un baile típico y acabas yéndote los fines de semana a escondidas a Teruel a ver a José Tomás." [Hoy]

PS: Lo más gracioso, y también sintomático, es el apartado dónde se encuentra este artículo: "Estás en: hoy.es >Noticias Extremadura >Noticias Badajoz >CATALUÑA: EL PORNO Y EL TORO"

Wednesday, July 28, 2010

Toros, identidades y demagogía

Ayer se aprobó en el Parlament la prohibición de corridas de toros en Catalunya. Las reacciones no se hicieron esperar. Las de los pro-taurinos, lógicamente de desazón, incompresión e impotencia; las de los defensores de los derechos de los animales, de alegría y satisfacción.

En mi opinión esta prohibición, que el Gobierno central no tiene el valor de llevar a cabo, sólo es una paso lógico y coherente en el camino hacia el reconocimiento y el respeto hacia los derechos de los animales. Las normativas de bienestar animal son cada día más severas, y han obligado a los ganaderos a invertir miles de millones de euros en toda Europa para adaptarse a ellas. Sin ir más lejos, existe la obligación de que todos los animales sean aturdidos previamente a su sacrificio. Es totalmente ridículo que, mientras una industria de la alimentación realiza un esfuerzo tan considerable en nombre del bienestar animal, otra industria, la del espectáculo, se limite a escudarse en la "tradición" y el "arte" para continuar con la "fiesta"; la cual, nos agrade o no, incluye la tortura y sacrificio de un animal.

Es cierto que entre los detractores de la fiesta, tal vez, se haya dramatizado en exceso su crueldad; pero, es igual de cierto, que entre los defensores de la fiesta se han utilizado argumentos incluso más peregrinos, como que el toro de lídia era el perpetuador de la dehesa, la comparación entre la muerte de un toro de lídia y la de un animal criado y sacrificado por su carne, etc. [Fernando Savater y su pasión por los toros]

Pero lo más grave ha sido el tratamiento anti-catalanista que muchos han querido dar a esta polémica. Mejor dicho, como algunos han aprovechado esta iniciativa popular para conseguir réditos electorales a costa del anti-catalanismo de otros.

¿Y en qué nos basamos para decir esto? Básicamente, en un hecho incuestionable e indiscutible: Catalunya no es la primera comunidad que destierra la "fiesta" de su territorio: Canarias ya lo hizo en 1991. Sinceramente, yo me enteré ayer de la prohibición en el archipiélago canario. Parece ser que no ha interesado mucho recordar la prohibición de Canarias. Basta buscar en Google "prohibicion de los toros en canarias" y obtendremos 279 resultados; en cambio, si buscamos "prohibicion de los toros en cataluña", obtenemos 95.300 resultados. Entonces, ¿por qué se ha centrado todo el debate en Catalunya? Básicamente porque interesaba relacionar "toros" con España y prohibición con anti-españolismo; lo cual demuestra hasta qué nivel de vileza impera entre algunos (muchos) de nuestros políticos.

Saturday, March 6, 2010

El PP de Valencia y Murcia copian a Esperanza Aguirre





Ayer nos hacíamos eco de la maniobra oportunista de Esperanza Aguirre, declarando que pretende convertir las corridas de toros en bien de interés cultural. Ni 24 horas después nos enteramos que Valencia y Murcia (ambas gobernadas por el PP) pretenden copiar la "brillante" idea.



Más allá de lo miserable de estos anuncios en este momento y del oportunismo más propio de buitres o hienas que de políticos al servicio de los ciudadanos, un aspecto que me parece especialmente interesante es la deslealtad que han mostrado estos políticos.



Y no deslealtad hacia otras comunidades (algo inimaginable en España), sino hacia su propio partido. Y me explico, según publica hoy El País la decisión de declarar la "fiesta" bien de interés cultural se toma el 25 de enero entre comunidades del PP (Madrid, Valencia...) y del PSOE (Extremadura, Andalucia...).




No sólo eso, al iniciarse el debate sobre el futuro de la "fiesta" en Catalunya, la dirigente del PP en esta comunidad, Alicia Sánchez-Camacho, pidió al resto de sus "colegas" del PP que gobiernan en otras comunidades que tuviesen "tacto" con este asunto para no dañar las expectativas de este partido en Catalunya. La cúpula del PP apoyo esta petición.



Pero ya sabemos que la lealtad no es la principal virtud de Esperanza Aguirre. Así que aprovechó el primer día de debate en Catalunya para erigirse en defensora del toreo, aderezándolo todo con una sesión de fotos totalmente lamentable.


Esperanza Aguirre demuestra así que su único interés es su propio interés personal, estando dispuesta a perjudicar a su propio partido (como ha demostrado en numerosas ocasiones) para conseguir sus objetivos. Y a pesar de todo, en la comunidad de Madrid siguen votándola...

Friday, March 5, 2010

Esperanza Aguirre considera que "los toros" son un bien de interés cultural'


La Comunidad de Madrid, liderada por Esperanza Aguirre, en sus ansias de publicidad, anunció ayer que pretende declarar la "fiesta" de los toros Bien de Interés Cultural.

Algunos intentaban desvincular esta decisión del debate abierto en el Parlament de Catalunya sobre los toros en esta comunidad, pero el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio González, admitía que "es evidente que tiene mucha relación" con dicho debate en Catalunya. [El Mundo]

Recordemos que González, quien realizó el anuncio, es también presidente del Consejo de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid.´

Más allá de lo deplorable de este anuncio, cabe reflexionar sobre la oportunidad del mismo, o sería mejor decir, oportunismo del mismo.

Thursday, March 4, 2010

Fernando Savater y su pasión por los toros


En la edición de El País de hoy hay tres páginas enteras dedicadas a la defensa del mundo del toreo. Una página con un artículo sobre la comisión del Parlament de Catalunya que debe decidir sobre si prohibir o no los toros. Otra página con algunos artículos de opinión a favor de los toros (ni siquiera uno a favor y otro en contra, sino dos a favor). Y en la contraportada una entrevista a un empresario del mundo de la tauromaquia.

Entre los defensores del toreo (como en el de los antitaurinos) hay combatientes con más o menos luces. Juzguen ustedes el entendimiento del "torero catalán" Serafín Marín que "tilda de «incultos» y «maleducados» a los antitaurinos más militantes, a los que pide el mismo respeto que él les profesa" [Expansión]. Preguntado sobre la situación del toreo responde "Es evidente que el toreo está en un momento un poquito oscuro. La situación es crítica. Estamos en manos de los políticos. El PP, el PSC y Ciutadans están haciendo un trabajo muy bueno." y la perla de la entrevista (aunque admito que aun no he conseguido entender qué quiere decir) "pero, sin toros, Cataluña sería una manzana que empieza a pudrirse".

Pero en el mundo de los defensores del toreo también hay quienes se erigen en las "voces cultas" de este presunto "arte". Entre ellos se encuentra Fernando Savater. Ya en julio del año pasado, reflexionamos sobre las ideas de Savater sobre los derechos de los animales [Fernando Savater. La cruel ironía de ser progresista]. Ello y su mal disimulado nacionalismo español (aparte de sus ansias de publicidad) hacen lógico que sea un ferviente defensor del toreo. El último ejemplo de esta defensa ha sido el "Manifiesto en defensa de la fiesta" [As].

Entre bobadas como que la dehesa pervive gracias a la presencia del toro de lidia, se encuentran exigencias como "que nadie nos pueda privar de una de nuestras más preciadas aficiones y formas de ocio" (afirmación que sin duda compartirían los defensores de las peleas de gallos, de perros...).

Otra reflexión interesante es aquella en la que "Reconocemos que el toreo ha sido y sigue siendo fuente de inspiración de artistas de todos los tiempos. La creación cultural y artística que toma como punto de partida la tauromaquia así lo atestigua." Lástima que muchos de estos pseudo-progres denostan toda manifestación artística relacionada con la religión católica. Y sin duda ninguno de ellos considera que las grandes obras de la historia de la humanidad inspiradas por la fe católica sean un motivo suficiente para la defensa de ésta.

Es de sentido común (eso que tanto le gusta citar a Savater) que la "fiesta" es un espectáculo anacrónico, totalmente incompatible con los principios de nuestra sociedad.

Parece mentira que personajes como Savater sean tenidos por ciertos sectores por "conciencia" de la sociedad cuando leemos algunas de sus reflexiones:

"Para empezar, no creo que la suerte del toro de lidia sea la más digna de compasión... al menos entre quienes comemos carne de vacas, cerdos o aves de corral y gastamos zapatos y bolsos de piel. Me parece que la vida de los toros y hasta su cuarto de hora final de batalla dolorosa sería envidiada por muchos de los animales que están a nuestro servicio... si pudieran conocerla." [El País]. ¿Cómo puede comparar el sufrimiento de animales con el fin de proporcionarnos alimentación o bienes imprescindibles como ropa, con el sufrimiento de un animal con el único fin de entretener a unos espectadores? Pero es más, si las legislaciones comunitarias, nacionales, autonómicas, se esfuerzan cada vez más en garantizar al máximo el bienestar animal, aun con fines necesarios, ¿no es una gran incongruencia que se permita el "malestar" animal con fines puramente "ociosos"?

Otro punto: "Y tampoco me parece aceptable determinar inapelablemente que el gozo que la corrida produce a los aficionados no sea más que una expresión de regodeo cruel y sanguinario. No es lo mismo disfrutar viendo luchar que disfrutar viendo sufrir: hay códigos de honor y celebraciones simbólicas que pueden no compartirse pero que nadie puede arrogarse la autoridad moral para descalificar sin más." El señor Savater intenta confundirnos (como siempre) con argumentos tendenciosos. No se trata de si el "gozo que la corrida produce" es o no más que "la expresión de regodeo cruel y sanguinario". Se trata de que, incuestionablemente, la corrida conlleva sufrimiento cruel del animal, y este sufrimiento, independientemente de si es o no el único motivo que lleva a los aficionados a las plazas, no es tolerable sin una razón de peso.
Además, igual que la sociedad/la administración/el Estado o como queramos llamarlo persigue cada vez más el sufrimiento animal allá donde se produce (ya sea en granjas, en la naturaleza o en los hogares) así mismo se puede y se debe legislar sobre lo que sucede en las plazas de toros. ¿Por qué extraña inmunidad dice Savater que "nadie puede arrogarse la autoridad moral para descalificar sin más" el toreo?

Otra perla tendenciosa: "A fin de cuentas y lo más importante: se trata de una cuestión de libertad. La asistencia a las corridas de toros es voluntaria y el aprecio que merecen optativo para cada cual. " Poniendonos en el nivel dialéctico de Savater podríamos responder que la asistencia del toro (del sufrimiento del cual trata toda la cuestión) no es voluntaria ni optativa.

Y el último argumento es el más peligroso: "Pero que eso faculte a las autoridades de ningún sitio para decidir desde la prepotencia moral institucionalizada si son compatibles o no con nuestra ciudadanía resulta un abuso arrogante.". Nos hallamos precisamente ahora ante el desafio que supone la integración de millones de inmigrantes que han llegado a nuestro país en poco tiempo. Muchos de ellos tienen costumbres (arraigadas en sus paises) incompatibles con nuestra sociedad. Argumentos como el de Savater son los mismos que los utilizados por los que defienden el "burka", no dar la mano a las mujeres (como el imán de Lleida) o, peor aun, la ablación. Nuestras autoridades deben tener la facultad para decidir sobre cualquier actividad que pueda ser incompatible con nuestra ciudadanía. Y negar esa facultad es muy peligroso.