Escribimos hace poco acerca de un artículo de Rodríguez Ibarra, ex-presidente de Extremadura y barón del PSOE (como me gusta esta expresión), donde realizaba uno de sus habituales ejercicios demagógicos sobre autodeterminación, la salida de la crisis, etc. Entre otras falacios, Rodríguez Ibarra escribía:
"Que el pacto institucional, no escrito pero sí hablado y aceptado, de los años setenta nos comprometía a respetar las exigencias y las renuncias de las posiciones políticas que en aquel momento intentaban articular una salida a la dictadura que concluyera en una España plural y diversa, como así se recogió en la Constitución de 1978. Entre esas renuncias, los nacionalistas periféricos de Convergència y PNV se comprometieron a aceptar el Estado autonómico actual, guardando en el cajón la reivindicación máxima de independencia para cualquier territorio español. A cambio, esos nacionalismos se vieron compensados con una represen-tación parlamentaria estatal por encima de lo que, por su número de votos, les correspondería en el supuesto de que se sometieran a un cómputo a nivel de toda España, como ocurre con otras fuerzas políticas que, teniendo más votos, tienen menos representación. Volver a plantear, aunque sea de la forma en que se hace en estos momentos, lo de la independencia no deja de ser una ruptura del pacto y un intento de llamar la atención, al solo objeto de distraer al resto de los españoles de la tarea que en estos momentos nos traemos entre manos."
He señalado en negrita la afirmación falsa de Ibarra. Ibarra hace referencia a la Ley D’Hont, la ley electoral española por la que no todos los votos valen igual. Lo que no tiene en cuenta Ibarra, es que "existe una sobrerrepresentación de las provincias con menor número de población sobre el resto", caso que evidentemente perjudica a Catalunya, que es la segunda comunidad del estado con mayor número de habitantes, y por tanto, la segunda más perjudicada por la ley electoral.
De hecho, los estudios demuestran que con la reforma de la ley electoral por una más proporcional, los partidos más perjudicados serían PP y PSOE, los nacionalistas (no españoles) se quedarían prácticamente igual, y se beneficiaría IU.
Vean esta tabla:

"Que el pacto institucional, no escrito pero sí hablado y aceptado, de los años setenta nos comprometía a respetar las exigencias y las renuncias de las posiciones políticas que en aquel momento intentaban articular una salida a la dictadura que concluyera en una España plural y diversa, como así se recogió en la Constitución de 1978. Entre esas renuncias, los nacionalistas periféricos de Convergència y PNV se comprometieron a aceptar el Estado autonómico actual, guardando en el cajón la reivindicación máxima de independencia para cualquier territorio español. A cambio, esos nacionalismos se vieron compensados con una represen-tación parlamentaria estatal por encima de lo que, por su número de votos, les correspondería en el supuesto de que se sometieran a un cómputo a nivel de toda España, como ocurre con otras fuerzas políticas que, teniendo más votos, tienen menos representación. Volver a plantear, aunque sea de la forma en que se hace en estos momentos, lo de la independencia no deja de ser una ruptura del pacto y un intento de llamar la atención, al solo objeto de distraer al resto de los españoles de la tarea que en estos momentos nos traemos entre manos."
He señalado en negrita la afirmación falsa de Ibarra. Ibarra hace referencia a la Ley D’Hont, la ley electoral española por la que no todos los votos valen igual. Lo que no tiene en cuenta Ibarra, es que "existe una sobrerrepresentación de las provincias con menor número de población sobre el resto", caso que evidentemente perjudica a Catalunya, que es la segunda comunidad del estado con mayor número de habitantes, y por tanto, la segunda más perjudicada por la ley electoral.
De hecho, los estudios demuestran que con la reforma de la ley electoral por una más proporcional, los partidos más perjudicados serían PP y PSOE, los nacionalistas (no españoles) se quedarían prácticamente igual, y se beneficiaría IU.
Vean esta tabla:

Fuente.
En ella se aprecia perfectamente que, tras EAJ-PNV i NA-Bai, los partidos más beneficiados son PP y PSOE, y que tanto CiU como ERC son perjudicados (comparación del número de votos y el número de escaños); de hecho, exceptuando los partidos vascos, todos los partidos nacionalistas "periféricos" son perjudicados por la actual ley electoral.
Además existe otro aspecto menos evidente pero importante, y es el hecho de que, con un reparto de escaños acorde con el porcentaje de votos, el PSC tendría un mayor peso dentro del PSOE, con el evidente incremento en su poder de presión y decisión en el partido o, incluso, con una mayor posibilidad de crear una formación propia.
Lo más sorpredente es que Rodríguez Ibarra haya escrito una mentira así. Sin duda él conoce perfectamente los entresijos del sistema electoral, que ha parasitado durante décadas. Y aun más sorprendente es que haya podido mentir así, y ni nos hayamos enterado.
En ella se aprecia perfectamente que, tras EAJ-PNV i NA-Bai, los partidos más beneficiados son PP y PSOE, y que tanto CiU como ERC son perjudicados (comparación del número de votos y el número de escaños); de hecho, exceptuando los partidos vascos, todos los partidos nacionalistas "periféricos" son perjudicados por la actual ley electoral.
Además existe otro aspecto menos evidente pero importante, y es el hecho de que, con un reparto de escaños acorde con el porcentaje de votos, el PSC tendría un mayor peso dentro del PSOE, con el evidente incremento en su poder de presión y decisión en el partido o, incluso, con una mayor posibilidad de crear una formación propia.
Lo más sorpredente es que Rodríguez Ibarra haya escrito una mentira así. Sin duda él conoce perfectamente los entresijos del sistema electoral, que ha parasitado durante décadas. Y aun más sorprendente es que haya podido mentir así, y ni nos hayamos enterado.
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