Muchos de los pseudo-analistas/columnistas de los que hablamos frecuentemente comparten una característica común: confundir el insulto con el humor.
No culpa no es sólo suya, sinó compartida con sus lectores, que ante el insulto al enémigo compartido, le rien las gracias al autor. Y no sólo el insulto, sinó también la falacia, la demagogía, etc.
Uno de los que se creen muy irónicos e incisivos es Arcadi Espada. En realidad el insulto a los que piensas distinto de él es frecuente (por no decir obligado) en sus artículos; basta recordar las ocasiones en que ha utilizado la palabra "populacho", para referirse a la ciudadanía que no comparte sus opiniones.
Ayer, debido seguramente a una rabieta se inventó que Javier Cercas había sido detenido en una redada contra la prostitución:
"Sin embargo, las circunstancias de su detención y, sobre todo, de la publicidad de su detención, durante la operación policial que ha llevado al acabamiento de una trama de explotación sexual en Arganzuela, me obligan a volver con él.
Como sucede tantas veces en nuestro periodismo no siempre el grano se separa adecuadamente de la paja. Y el hecho de que Cercas estuviera haciendo uso de una de las casas de Arganzuela la misma madrugada, del pasado domingo, en que irrumpió allí la policía ha acabado mezclando innoblemente su nombre con el de los cabecillas de la red. Parece lógico que la policía condujera a comisaría a los clientes de la llamada, en prosa antigua, casa de tolerancia para verificar su identidad; un trámite que acabó con la inmediata puesta en libertad del escritor, sin cargo alguno y tal vez con la ruborizada sorpresa de algún funcionario." [arcadiespada.es]
Termina Espada con una muestra de cinismo: "Vaya desde aquí mi fraternal abrazo a la víctima Cercas y mi deseo de que se recupere pronto del mal trago infame. Aquí le espero, seguro de que volverá sabio y recrecido a la lucha."
Todo parece indicar que se trata de un buelo inventado por Espada para responder las afirmaciones de Cercas:
"Cercas publicó una tribuna en este diario en el que defendía que, en ciertas ocasiones, el periódico pueda albergar artículos en los que "no todo lo que se cuenta responde a la verdad de los hechos". Lo hacía después de que el filólogo Francisco Rico utilizara ese recurso en otro artículo de opinión, donde atacaba la Ley del Tabaco y advertía que él no había fumado nunca, cuando en realidad es conocido que sí fuma y mucho." [El País]
EPÍLOGO (El vacío de las palabras)
Hoy Espada intenta justificarse con una palabras tan pretenciosas como vacías:
"Flaubert sostenía que hay más verdad en una escena de Shakespeare que en todo Michelet; se refería a la verdad literaria, no a la histórica, a la verdad moral, no a la factual, así que no diré que hay más verdad en mi columna "Gato al agua" que en todo el periódico: solo diré que un periódico está obligado a contar la verdad factual, pero, a menos que se rinda al chantaje de los (ilegible), no debería prescindir de contar también la otra verdad, una verdad irónica y emancipada de la tiranía de lo literal. Por lo demás, tampoco niego que algún lector pueda confundir las cosas y creer que Cercas es un putero y yo un mentecato igual que no puedo negar que ha habido perturbados que, después de ver Superman, se han tirado por la ventana convencidos de que volarían y de que las mentiras factuales jamás pueden explicar una verdad moral." [El Mundo]
No culpa no es sólo suya, sinó compartida con sus lectores, que ante el insulto al enémigo compartido, le rien las gracias al autor. Y no sólo el insulto, sinó también la falacia, la demagogía, etc.
Uno de los que se creen muy irónicos e incisivos es Arcadi Espada. En realidad el insulto a los que piensas distinto de él es frecuente (por no decir obligado) en sus artículos; basta recordar las ocasiones en que ha utilizado la palabra "populacho", para referirse a la ciudadanía que no comparte sus opiniones.
Ayer, debido seguramente a una rabieta se inventó que Javier Cercas había sido detenido en una redada contra la prostitución:
"Sin embargo, las circunstancias de su detención y, sobre todo, de la publicidad de su detención, durante la operación policial que ha llevado al acabamiento de una trama de explotación sexual en Arganzuela, me obligan a volver con él.
Como sucede tantas veces en nuestro periodismo no siempre el grano se separa adecuadamente de la paja. Y el hecho de que Cercas estuviera haciendo uso de una de las casas de Arganzuela la misma madrugada, del pasado domingo, en que irrumpió allí la policía ha acabado mezclando innoblemente su nombre con el de los cabecillas de la red. Parece lógico que la policía condujera a comisaría a los clientes de la llamada, en prosa antigua, casa de tolerancia para verificar su identidad; un trámite que acabó con la inmediata puesta en libertad del escritor, sin cargo alguno y tal vez con la ruborizada sorpresa de algún funcionario." [arcadiespada.es]
Termina Espada con una muestra de cinismo: "Vaya desde aquí mi fraternal abrazo a la víctima Cercas y mi deseo de que se recupere pronto del mal trago infame. Aquí le espero, seguro de que volverá sabio y recrecido a la lucha."
Todo parece indicar que se trata de un buelo inventado por Espada para responder las afirmaciones de Cercas:
"Cercas publicó una tribuna en este diario en el que defendía que, en ciertas ocasiones, el periódico pueda albergar artículos en los que "no todo lo que se cuenta responde a la verdad de los hechos". Lo hacía después de que el filólogo Francisco Rico utilizara ese recurso en otro artículo de opinión, donde atacaba la Ley del Tabaco y advertía que él no había fumado nunca, cuando en realidad es conocido que sí fuma y mucho." [El País]
EPÍLOGO (El vacío de las palabras)
Hoy Espada intenta justificarse con una palabras tan pretenciosas como vacías:
"Flaubert sostenía que hay más verdad en una escena de Shakespeare que en todo Michelet; se refería a la verdad literaria, no a la histórica, a la verdad moral, no a la factual, así que no diré que hay más verdad en mi columna "Gato al agua" que en todo el periódico: solo diré que un periódico está obligado a contar la verdad factual, pero, a menos que se rinda al chantaje de los (ilegible), no debería prescindir de contar también la otra verdad, una verdad irónica y emancipada de la tiranía de lo literal. Por lo demás, tampoco niego que algún lector pueda confundir las cosas y creer que Cercas es un putero y yo un mentecato igual que no puedo negar que ha habido perturbados que, después de ver Superman, se han tirado por la ventana convencidos de que volarían y de que las mentiras factuales jamás pueden explicar una verdad moral." [El Mundo]
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