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Monday, September 22, 2014

Donde dije 8.500M€, digo 16.000M€

Que la credibilidad del invento que el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro presentó en lugar de la balanzas fiscales era escasa, por no decir nula, ya lo expusimos aquí en su momento.

Pero que un trabajo del mismo artífice de esas pseudo balanzas fiscales, Ángel de la Fuente, desacredite los datos de su propio invento, como muestra lo revelado por El Confidencial, sigue teniendo su gracia.


Y es que, incluso para los más tozudos negacionistas del deficit fiscal catalán, resultará difícil explicar, cómo es posible que, si Catalunya "sólo" paga de más al Estado 8.500 M€ (según De La Fuente), concederle el "pacto fiscal" costaría al estado 16.000 M€ (curiosamente el deficit fiscal que denuncia la Generalitat de Catalunya:

"Según mis cálculos (siempre con datos de 2007), la equiparación de Cataluña con el País Vasco en términos de financiación por habitante exigiría unos recursos adicionales de más de 16.000 millones de euros que habría que detraer del resto de las 7 comunidades de régimen común, lo que supondría reducir la financiación de éstas en algo más del 12%." [PDF]

Pero De La Fuente lo justifica culpando al erróneo cálculo del cupo.

"Aún así, tomando como referencia la valoración de las competencias estatales no transferidas al País Vasco que se hace en la última ley quinquenal del cupo (año 2007), su estimación es que “un sistema de concierto a la vasca habría incrementado la financiación neta de Cataluña en 2007 en algo menos de 11.000 millones”, lo que todavía implicaría una reducción del 8% en la financiación del resto de las regiones españolas.

Ahora bien, si las competencias estatales se valorasen correctamente, la ganancia neta de financiación para Cataluña derivada de la adopción del Concierto se reduciría a unos 1.000 millones, lo que supone un 5% de la financiación observada de la región con el sistema entonces vigente."

Ahora bien, si aceptamos todas las salvedades que aplica (diferente renta por habitante, cálculo correcto -según él- del cupo), cuesta encontrar coherencia en los cálculos del señor De La Fuente: si según su estimación, el deficit de Catalunya es de 8.500 M€ (método carga-beneficio) y se le aplica el pacto fiscal con el "cupo corregido" (es decir, ni paga ni recibe de más), Catatalunya debería incrementar su financiación en 8.500 M€ y no en los 1.000 de los habla finalmente.



De todo este informe, el único análisis claro e indiscutible realizado por el señor De La Fuente es este:

"La propuesta tampoco es viable políticamente por muchos motivos, especialmente si se pretende aplicar en los ventajosos términos de los que disfrutan las comunidades forales. 

- Primero, porque tal cosa comportaría una reducción sustancial de la financiación del resto de las comunidades autónomas que sería muy difícil de vender en el resto de España y supondría el suicidio político de cualquier Gobierno central que la aceptase.
"

Que explica claramente porque jamás el Estado español ofrecerá un trato económico justo a Catalunya.




PS: Resulta curioso que el autor utilice la expresión "el fuero o el huevo" en varias ocasiones:

"La propuesta no es viable constitucionalmente, aunque el grado de inconstitucionalidad dependerá de lo que se reclame exactamente: el fuero, el huevo o las dos cosas."

Por haber sido esta expresión "popularizada" en relación con Catalunya por Quevedo en su obra de carácter catalanafobo "La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero":

"Son los catalanes el ladrón de tres manos, que para robar en las iglesias, hincado de rodillas, juntaba con la izquierda otra de palo, y en tanto que viéndole puestas las dos manos, le juzgaban devoto, robaba con la derecha. (...) Ellos son las viruelas de sus reyes: todos las padecen y los que escapan quedan por lo menos con señales de haberlas tenido. (...) Son los catalanes aborto monstruoso de la política. Libres con señor; por esto el conde de Barcelona no es dignidad, sino vocábulo y voz desnuda. Tienen príncipe como el cuerpo alma para vivir y como éste alega contra la razón apetitos y vicios, aquéllos contra la razón de su señor alegan privilegios y fueros. Dicen que tienen Conde, como el que dice que tiene tantos años, teniéndole los años a él. El provecho que dan a sus reyes es el que da a los alquimistas su arte; promételes que harán del plomo oro, y con los gastos los obligan a que del oro hagan plomo. Ser su virrey es tal cargo, que a los que lo son se puede decir que los condenan, y no los honran. Su poder en tal cargo es sólo ir a saber lo que él y el Príncipe no pueden. Sus embajadas a su gobernador cada hora no tratan de otra cosa sino de advertirle que no puede ni ordenar ni mandar ni hacer nada, anegándole en privilegios."

Friday, December 14, 2012

El Nobel de Economía Becker defiende la viabilidad económica de una Cataluña independiente

"El Premio Nobel de Economía en 1992, Gary Stanley Becker, asegura que la independencia de Cataluña del resto de España no supondría un desastre económico para la región española. La globalización y la apertura de los mercados internacionales permite a Estados pequeños mantener un comercio productivo y rentable con el resto del mundo.

Becker asegura en su blog personal que "el movimiento hacia el libre comercio y la globalización vivida durante los últimos 60 años han reducido las ventajas de tener un gran mercado doméstico para vender bienes y servicios".

Para el Nobel, los pequeños Estados pueden vender sus bienes y servicios a otros países casi con tanta facilidad como un país grande puede venderlos en su mercado doméstico: "los pequeños Estados pueden hacerlo bien con pequeños mercados domésticos, adquiriendo ventaja gracias a la globalización de la economía vendiendo sus productos a consumidores y empresas de otros países".

Becker pone el ejemplo de la antigua Checoslovaquia, donde el futuro de su economía parecía muy oscuro cuando en 1993 se produjo la división del país entre la Rapública Checa y Eslovaquia. Algo similar ocurrió con Yugoslavia. Al final se ha visto como la ruptura de estos Estados no ha supuesto, ni mucho menos, un desastre para sus economías." [El economista]

Monday, September 24, 2012

Análisis de "Las cuentas de la lechera"

El País publica hoy una nueva entrega sobre "el problema catalán". Si ayer era el presidente Cebrián el que intentaba argumentar contra la independencia, hoy son dos economistas (uno del CSIC y otro profesor español de la Universidad de Edimburgo) los que argumentan contra los beneficios económicos de la independencia.

El artículo se resume ya con una falsedad: "Los medios de comunicación catalanes se empeñan en repetir que la independencia es la solución de todos nuestros males, al menos de los económicos.". Ni todos los medios catalanes están a favor de la independencia, ni todos los medios independentistas afirman que "la independencia es la solución de todos nuestros males", ni siquiera que sea "la solución de todos nuestros males económicos".

Y la segunda frase incluye otra falsedad: "Pero no es cierto, los costes serían mayores que los beneficios". Es curioso que unos economistas puedan realizar afirmaciones tan simplistas. En todo caso, se podrá argumentar que, a corto plazo (asumiendo boicot comercial de España a Catalunya, expulsión de la UE y zona euro, etc.) los costes serían mayores que los beneficios, pero a medio-largo plazo los beneficios serían mayores que los costes. Que algunos economistas (incluso en el CSIC) realicen análisis tan cortoplacistas y simplistas, tal vez explique porque España se encuentra en la situación económica que se encuentra.

El artículo se abre con una afirmación que describe un hecho irrefutable: "De un tiempo a esta parte, las consideraciones de carácter económico han venido a ocupar un lugar central en el argumentario del independentismo catalán. Se trata así de llegar a través de la cartera a un segmento importante de la población que sería muy difícil de ganar para la causa a través del corazón. Hasta el momento la estrategia ha funcionado estupendamente..." Hasta aquí los hechos, empiezan ahora las interpretaciones interesadas: "....ante la incomparecencia del adversario que, una de dos, o ha dado por buena la tesis nacionalista del maltrato económico a Cataluña (como las delegaciones o socios locales de los grandes partidos nacionales), o no se ha molestado en responder a la misma con datos y argumentos (como los sucesivos gobiernos centrales del país)." En primer lugar, no es cierto que no haya habido quién ha intentado rebatir los datos económicos expuestos por el independentismo. Baste recordar las portadas recurrentes de La Razón, como muestra más llamativa. Y otra puntualización, es que los autores olvida una tercera explicación por la cual la estrategia económica independentista haya funcionado "estupendamente": que simplemente tengan la razón o, como mínimo, que sus razones sean más convincentes que las de sus "adversarios".

Desarrollan entonces la simplificación que ya hemos comentado: "Los medios de comunicación catalanes repiten machaconamente una opinión que se presenta como una verdad casi obvia: que la independencia sería la solución de todos nuestros males —o al menos de los de carácter económico—. Libre por fin de una España que la exprime, una Cataluña “rica y plena” ocuparía su merecido lugar entre las economías más prósperas y saneadas del mundo y podría permitirse al mismo tiempo un estado del bienestar de verdad y menores impuestos. Desaparecerían por arte de magia la crisis y los tan denostados recortes." Ya hemos realizado tres puntualizaciones acerca de esta teoría: ni todos los medios catalanes son independentistas, ni afirman que la independencia sea la solución de todos los males, ni tampoco que sea la solución de todos los males económicos de Catalunya. Resulta curioso leer en palabras de dos economistas una interpretación tan manipulada, tendenciosa y maniquea de los argumentos independentistas: "Libre por fin de una España que la exprime, una Cataluña “rica y plena” ocuparía su merecido lugar entre las economías más prósperas y saneadas del mundo y podría permitirse al mismo tiempo un estado del bienestar de verdad y menores impuestos. Desaparecerían por arte de magia la crisis y los tan denostados recortes." Los autores cogen una argumentación política de miting y la convierten en la teoría económica de los independentistas. Como si los economistas independentistas cogiesen las palabras de Mónago ("Cataluña pide y Extremadura paga") y las tomasen como el resumen de los argumentos económicos unionistas.

Dejando de lado estas trampas, y el lenguage demágogico y tendencioso de todo el artículo ("...carro nacionalista convencidos de que en una Cataluña independiente ataríamos a los perros con longaniza..."), vamos a por el análisis económico. Veamos la explicación:

"El punto de partida son los 16.409 millones de euros que supuestamente España roba a Cataluña cada año. (...) Primero porque se calculan mal los beneficios fiscales de la independencia. Y segundo porque una condición necesaria para que tales beneficios lleguen a materializarse es que la secesión no tenga ningún efecto sobre el PIB catalán, lo que parece poco probable."

"En primer lugar, el saldo fiscal del que se parte es engañoso. El cálculo preferido por la Generalitat (en base al método del flujo monetario) exagera el déficit fiscal porque solo tiene en cuenta aquellos gastos del Estado en los que el dinero llega físicamente a Cataluña. De acuerdo con las estimaciones de la propia Generalitat (por el método del flujo de beneficio), de aquí habría que sustraer 5.148 millones, que es la parte que corresponde a Cataluña del coste de los servicios generales del Estado que le benefician pero que no se producen físicamente en ella. En esta partida se incluyen entre otras muchas cosas las embajadas españolas, casi todas las bases militares del país y los servicios centrales de los ministerios y de la Agencia Tributaria estatal." Esos 5.148 millones de los que hablan los autores (citando a la Generalitat), corresponden a lo que se suele llamar "gasto no regionalizable", es decir, inversiones del Estado que se suelen repartir entre todas las comunidades. Es cierto que una parte de esa cantidad tendría que ser desarrollada por la Generalitat, pero ni de lejos toda. Los hechos que no tienen en cuenta los autores son:
- Duplicidad de administraciones. Como los mismos unionistas suelen repetir, existe duplicidad en la mayoría de servicios del Estado. Salvo en el aspecto fiscal y comparado con el País Vasco, Catalunya es la comunidad que tiene más desarrollada su administración. Tomar como ejemplo, de inversión incluida en estos 5.148 millones, las excepciones (ejército o embajadas) es impropio de economistas serios.
- Inversiones propias del Estado español que Catalunya no tendría que asumir; por ejemplo, prácticamente nada en cultura (por ejemplo, el Instituto Cervantes o el Museo del Prado).

Y el segundo argumento es el de la "economía de escala": "Aunque en estos organismos puede haber algo de grasa prescindible, en general se trata de servicios que una Cataluña independiente tendría que producir de alguna forma por su cuenta —a un coste significativamente mayor que el actual porque en muchos casos hay fuertes economías de escala.", según el cual, por su menor tamaño, los costes de un estado catalán serían mayores que los del estado español. Los autores, aunque afirman que "puede haber algo de grasa prescindible", toman el coste que esos servicios tienen para el Estado español como referencia de cálculo para una futura Catalunya y le aplican un incremento basado en "suponemos que la pérdida de economías de escala eleva estos costes en un 25%". Pero también deberían tener en cuenta que Catalunya tiene un porcentaje de funcionarios que es casi la mitad de la media del total del Estado (incluyéndose a sí mista), así que, sólo teniendo en cuenta este hecho, es lógico pensar que el coste de esa misma tarea sería menor.

Hablan después de los efectos de la aparición de una nueva frontera: "Aún así, tendríamos una frontera entre Cataluña y el resto de España, que es, con enorme diferencia, su principal cliente. Y las fronteras —incluso sin aranceles— tienen un notable efecto disuasorio sobre el comercio. Según los cálculos preliminares que ha realizado uno de nosotros utilizando un modelo matemático estándar en economía internacional, bajo la hipótesis de que la relación entre los dos nuevos países es tan cercana como la que ahora existe entre España y Portugal, la reducción de los flujos comerciales entre ellos supondría un descenso del PIB catalán del 9%". Me encanta que los datos se fundamenten en "cálculos preliminares que ha realizado uno de nosotros utilizando un modelo matemático estándar en economía internacional", básicamente porque no nos aclaran absolutamente nada sobre dichos cálculos. Sí sabemos que utilizan la comparación entre una hipotética frontera Catalunya-España con la frontera España-Portugal; una comparación que carece de toda relevancia porque el caso es justamente el contrario: España y Portugal son dos paises que, gracias a la UE, han ido disminuyendo las "barreras" existentes en el comercio entre los dos paises; por contra, la independencia de Catalunya supondría según los autores, el incremento de esas "barreras", es decir, justamente lo opuesto. Dicho claramente, la frontera hispanoportuguesa ha dificultado desde 1640 el comercio entre los dos paises (hasta la entrada de ambos en la UE); una futura frontera (recuerden, no hablamos de boicots, sino de dificultades derivadas de una frontera) entre España y Catalunya no tendría un efecto tan negativo en una relación comercial existente.

Es de agradecer, de todos modos, que los autores no reincidan en desarrollar los argumentos recurrentes dle unionismo, y sólo los mencionen de pasada: "El boicot al cava que sufrimos hace unos años no permite augurar un divorcio precisamente cordial", pero, como diría Sala i Martín, ese mismo boicot al cava, si "permite augurar" qué tendría que hacer la industria catalana para minimizar las consecuencias de ese boicot.

Aunque los autores no se resisten a terminar su artículo con una mentira: "Y la propia Comisión Europea nos ha recordado hace unos días que una Cataluña independiente quedaría en principio fuera del mercado único y del euro". Cuando la realidad es que la UE ha dicho, en boca de su presidente, que "la solución tendría que encontrarse y negociarse dentro del ordenamiento legal internacional", lo cual dista mucho, por decirlo suavemente, de ser lo que escriben los autores, que basan su afirmación en las declaraciones previas desautorizadas por Joaquín Almunia, de un portavoz, Olivier Bailly.

En resumen, los cálculos de los autores son tan sesgados como los de los independentistas más quiméricos. Pero, lo que es peor, sólo tienen en cuenta los efectos a corto plazo. Sinceramente, una decisión como la independencia, tiene que tomarse con una perspectiva más amplia.