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Tuesday, March 30, 2010

¿Encubrió el Papa Benedicto XVI abusos a menores?

No.

Esta semana han re-surgido casos de abusos contra menores que han tenido lugar en la Iglesia durante décadas pasadas. Concretamente el New York Times acusó al Papa Benedicto XVI de haber encubierto a un cura acusado de abusos, Lawrence C. Murphy.


La secuencia de los hechos (que se encuentra en inglés al final de esta entrada) demuestra la falsedad de esta acusación.


Las primeras denuncias se producen en 1974. Lawrence Murphy es apartado del colegio para niños sordos donde se encuentra. Se traslada a vivir con su madre.


Las autoridades realizan una invesgación sobre el caso que no desemboca en juicio.


En 1996 el Arzobispo de Milwaukee escribe al la Congregación de la Doctrina de la Fe sobre si debe iniciarse o no un proceso canónico contra Murphy. Al mismo tiempo Murphy escribe también a Ratzinger, al cargo de la Congregación, para solicitarle clemencia apelando al tiempo transcurrido desde los crímenes y a su precario estado de salud.


El proceso canónico se inicia contra Murphy sin interrupción hasta que en 1998 este fallece.


Por tanto el Papa no encubrió ningún delito, pues este ya estaba en conocimiento de las autoridades que lo investigaron y abandonaron el caso.


Además el caso no llega a conocimiento del Papa hasta 1996, veinte años después de que tuvieran lugar los hechos, por tanto, es materialmente imposible que el Papa lo encubriese.



Secuencia de los hechos (según la documentación del New York Times) [timeline] (en inglés):

Here is the relevant timeline, drawn from the documents the New York Times posted on its own website.

15 May 1974

Abuse by Father Lawrence Murphy is alleged by a former student at St. John’s School for the Deaf in Milwaukee. In fact, accusations against Father Murphy go back more than a decade.

12 September 1974

Father Murphy is granted an official “temporary sick leave” from St. John’s School for the Deaf. He leaves Milwaukee and moves to northern Wisconsin, in the Diocese of Superior, where he lives in a family home with his mother. He has no official assignment from this point until his death in 1998. He does not return to live in Milwaukee. No canonical penalties are pursued against him.

9 July 1980

Officials in the Diocese of Superior write to officials in the Archdiocese of Milwaukee about what ministry Father Murphy might undertake in Superior. Archbishop Rembert Weakland, archbishop of Milwaukee since 1977, has been consulted and says it would be unwise to have Father Murphy return to ministry with the deaf community. There is no indication that Archbishop Weakland foresees any other measures to be taken in the case.

17 July 1996

More than 20 years after the original abuse allegations, Archbishop Weakland writes to Cardinal Ratzinger, claiming that he has only just discovered that Father Murphy’s sexual abuse involved the sacrament of confession — a still more serious canonical crime. The allegations about the abuse of the sacrament of confession were in the original 1974 allegations. Weakland has been archbishop of Milwaukee by this point for 19 years.

It should be noted that for sexual-abuse charges, Archbishop Weakland could have proceeded against Father Murphy at any time. The matter of solicitation in the sacrament of confession required notifying Rome, but that too could have been done as early as the 1970s.

10 September 1996

Father Murphy is notified that a canonical trial will proceed against him. Until 2001, the local bishop had authority to proceed in such trials. The Archdiocese of Milwaukee is now beginning the trial. It is noteworthy that at this point, no reply has been received from Rome indicating that Archbishop Weakland knew he had that authority to proceed.

24 March 1997

Archbishop Tarcisio Bertone, Cardinal Ratzinger’s deputy at the Congregation for the Doctrine of the Faith, advises a canonical trial against Father Murphy.

14 May 1997

Archbishop Weakland writes to Archbishop Bertone to say that the penal process against Father Murphy has been launched, and notes that the Congregation for the Doctrine of the Faith has advised him to proceed even though the statute of limitations has expired. In fact, there is no statute of limitations for solicitation in the sacrament of confession.

Throughout the rest of 1997 the preparatory phases of penal process or canonical trial is underway. On 5 January 1998 the Tribunal of the Archdiocese of Milwaukee says that an expedited trial should be concluded within a few months.

12 January 1998

Father Murphy, now less than eight months away from his death, appeals to Cardinal Ratzinger that, given his frail health, he be allowed to live out his days in peace.

6 April 1998

Archbishop Bertone, noting the frail health of Father Murphy and that there have been no new charges in almost 25 years, recommends using pastoral measures to ensure Father Murphy has no ministry, but without the full burden of a penal process. It is only a suggestion, as the local bishop retains control.

13 May 1998

The Bishop of Superior, where the process has been transferred to and where Father Murphy has lived since 1974, rejects the suggestion for pastoral measures. Formal pre-trial proceedings begin on 15 May 1998, continuing the process already begun with the notification that had been issued in September 1996.

30 May 1998

Archbishop Weakland, who is in Rome, meets with officials at the Congregation of the Doctrine of the Faith, including Archbishop Bertone but not including Cardinal Ratzinger, to discuss the case. The penal process is ongoing. No decision taken to stop it, but given the difficulties of a trial after 25 years, other options are explored that would more quickly remove Father Murphy from ministry.

19 August 1998

Archbishop Weakland writes that he has halted the canonical trial and penal process against Father Murphy and has immediately begun the process to remove him from ministry — a quicker option.

21 August 1998

Father Murphy dies. His family defies the orders of Archbishop Weakland for a discreet funeral

Wednesday, March 24, 2010

"El que escandalizare a uno de estos pequeños más le valdría que le atasen una piedra de molino al cuello y lo echasen al mar"

Los que hayan leído el Nuevo Testamento seguramente recuerdan estas palabras: "El que escandalizare a uno de estos pequeños más le valdría que le atasen una piedra de molino al cuello y lo echasen al mar". Es probable que sea el único fragmento del Nuevo Testamento que se pueda interpretar como una apología de la pena de muerte. Es más, las mismas palabras se encuentran en los evangelios de San Mateo, San Marcos y San Lucas:

San Mateo 18:6 "Y cualquiera que escandalizare á alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le anegase en el profundo de la mar."

San Marcos 9:42 "Y cualquiera que escandalizare á uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y fuera echado en la mar."

San Lucas 17:2 "Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar á uno de estos pequeñitos."



Así pues, es evidente que Jesús consideraba la pedofilia uno (sino el peor) de los crímenes imaginables, y por ello merecía el castigo más severo.
La Iglesia deben tener esto en cuenta. En primer lugar, porque el mayor perjudicado por los casos de pedofilia, después de las víctimas y sus familias, es la propia Iglesia. Y no me refiero sólo al daño en su imagen pública sino también al daño moral. Los pedofilos son como células cancerígenas que pueden pudrir la Iglesia desde dentro.


¿Qué debe hacer la Iglesia con estos casos? En primer lugar, y como es lógico, debe entregar a los culpables a la justicia. En caso de demostrarse su culpabilidad, deben ser expulsados de la Iglesia. Y además la Iglesia debería presentarse como parte en la acusación, y exigir para ellos la máxima pena que contemple la legislación vigente. Porque las palabras de Jesús son claras al respecto: máximo cástigo.

Respecto a los acuerdos extrajudiciales, son recomendables para llegar a acuerdos respecto a la responsabilidad civil subsidiaria de la Iglesia, pero nunca deben realizarse para "tapar" ningún caso.


Análisis aparte merecen los miembros de la Iglesia que, sin haber participado en los abusos cometidos, pero siendo conocedores, los taparon por miedo al escándalo. Los autores de los abusos pueden alegar enfermedad, aunque eso no debe suponer ninguna reducción en su cástigo; pero los que los ocultaron sólo pueden alegar cobardía. Y la cobardía es lo diametralmente opuesto a la esencia del cristianismo; recordemos que Jesúcristo dió su vida por los hombres.

Jorge Martínez Reverte se aprovecha del dolor de las víctimas



Que el anticlericalismo es una moda en pleno esplendor no hay quien lo niegue. Que ser anticlerical es un "plus" entre nuestros progres y artistas mediocres no hay quien lo niegue. Que muchos de ellos (Almodovar, por ejemplo) se auto-publicitan atacando a la Iglesia tampo admite discusión.
En esta línea se entiende el artículo de hoy de Jorge Martíne Reverte "Que me pidan perdón" publicado en El País [*] (¿cómo no?). Y para más burla el artículo se encabeza con un "ANÁLISIS: El escándalo de los abusos". ¿Análisis? Ninguno. Reverte se limita a contarnos unos supuestos casos de abusos contra los niños acaecidos en su colegio. ¿Por qué lo cuenta ahora? ¿Por qué no lo denunció antes? Qué oportuno, ¿no creen?
En primer lugar habla de un cura llamado Bolita que, según Reverte: "Luego, le rebuscaba en los bolsillos del pantalón para ver si encontraba cromos o canicas que confiscarle. Se entretenía en la tarea, buscaba como si esos bolsillos fueran infinitos." La denuncia pues, que el tal Bolita pasaba mucho tiempo con las manos en los bolsillos de los niños. La prueba, el testimonio de Reverte, más de 50 años después y con su anticlericalismo a cuestas, pretende que nos creamos sus palabras. Y después insinua que Bolita cometía abusos, aunque en esta ocasión admite, al menos, que no tiene prueba alguna: "No sé si Bolita llegaba a situaciones extremas, porque yo tenía la fortuna de contar con dos hermanos mayores en el colegio que conocían sus aficiones y dejaban caer sobre él sus miradas vigilantes."


Después habla del cura Laudelino, a quien, siempre según Reverte "Le gustaba torturarles" a los niños. ¿En qué consistían esas torturas? "Por ejemplo, si había una pelea en el patio entre dos, ponía a un niño frente a otro (preferentemente si sabía que eran amigos) y les obligaba a darse guantazos de forma alternativa, sin que el que tenía el turno de recibir pudiera subir las manos para protegerse. Al principio, los niños se daban flojo, porque eran amigos. Y Laudelino les daba un guantazo como castigo por la flojera. Al cabo de tres o cuatro intercambios, los amigos se zurraban con el odio más profundo ante la sonrisa satisfecha de aquel cura que tenía las manos duras como palas de frontón." Dejando de lado las percepciones del autor sobre la "sonrisa satisfecha" del cura (por los años que han pasado desde los hechos que presuntamente denuncia) podemos deducir que se trataba de uno más de los educadores crueles que tanto abundaban en aquella época. ¿Abusos? Aquí ninguno.

Así pues, ¿de qué espera que le pida perdón la Iglesia? El señor Reverte se aprovecha miserablemente de los abusos verdaderos sufridos por muchas víctimas en Europa, abusos reales, abusos cometidos por miembros de la Iglesia, abusos por los que la Iglesia ha pedido perdón en numerosas ocasiones (no por los abusos en sí, que son exclusivamente responsabilidad de la persona que los comete, sino por no haber actuado con la firmeza y rapidez suficiente cuando se conocieron, y en muchos casos, de haberlos tapado).

Es criticable como algunos medios se han aprovechado de los terribles abusos sufridos por las víctimas para utlizarlos en su campaña contra la Iglesia (El País o Público) pero aun resulta más indignante y realmente repulsivo que un escritor intente apropiarse de ese dolor para hacerse publicidad.

Sunday, March 7, 2010

Los abusos a niños en El País

Publicaba ayer El País un artículo sobre los recientes escandalos sexuales que sacuden el Vaticano. Bueno, no exactamente recientes, en realiadad los "Abusos continuados a niños en el coro dirigido por Georg Ratzinger" [El País] tuvieron lugar entre 1958 y 1973, es decir, hace más de 37 años. Es más, los responsables de los abusos fueron juzgados y condenados en el lejano 1971. Y los implicados murieron en 1984, hace 26 años.

De hechos los datos de la noticia publicados por El País son bastante confusos:

"En total, según el informe, cuatro educadores estarían involucrados. Dos de ellos, Friedrich Z. y Georg Z., fueron condenados en su día por los hechos. Friedrich Z. era un profesor de religión que fue relevado de sus funciones en 1958, mientras que Georg Z. fue director del internado donde vivían los niños del coro y fue condenado a prisión en 1971."

Los hechos quedan mucho más claros si acudimos a otras fuentes, como el periodico alemán Bild: Friedrich Z. fue como dice el artículo relevado de sus funciones en 1958 y posteriormente fue condenado por actos inmorales a dos años de prisión. El segundo, Georg Z. fue director del internado sólo durante unso meses (Bild) y fue condenado a 11 meses de prisión. En Bild no se menciona la existencia de otros cuatro implicados.

Pero claro, como dichos abusos sucedieron cuando el hermano del actual papa dirigía el coro en que tuvieron lugar, siempre es un buen momento para desenterrarlos como si se tratase de una noticia de última hora (exactamente como hacen recurrentemente con la muerte de Juan Pablo I).

Tuesday, December 22, 2009

Reflexiones sobre el anticlericalismo: Iglesia e Izquierda

Vamos a iniciar una pequeña serie sobre el anticlericalismo, sus formas y sus argumentos. Estos últimos suelen ser, en la inmensa mayoría de ocasiones, recurrentes: la Iglesia/religión tiene "la culpa" de todo, todas las religiones son iguales, etc. En ocasiones uno se pregunta a qué se debe tan poca originalidad de argumentos; existen anticlericales notables, pero no argumentos anticlericales notables, de hecho, casi todos ellos son mediocres.

Muchos anticlericales utilizan los crímenes, reales o imaginarios, cometidos por la Iglesia, para deslegitimarla. Centremonos sólo en los reales. Por ejemplo, la Inquisición. Dejando de lado los siglos que han pasado desde que la Inquisición cometió sus crímenes, existen dos factores que los anticlericales siempre prefieren ignorar: el primero es que la Inquisición fue un instrumento básicamente político ("La Inquisición se convirtió en la única institución común a todos los españoles, con excepción de la propia Corona, a quien servía como instrumento del poder real", Wikipedia). Lo importante del tiempo que ha pasado desde entonces, no es porque consideremos que los crímenes "prescriben" al cabo de cierto número de siglos, sinó porque la Inquisición, como todo hecho histórico, debe ser contextualizada en su época, y no juzgada desde el punto de vista actual. En este sentido, la época en la que se sitúa la Inquisición es una época cruel y dura en la historia europea.

Hay incluso quienes culpan a la Iglesia de que la Edad Media fuese una época tan oscura. Parece bastante evidente que si la Edad Media fue como fue, es debido principalmente, al sistema feudal y sus consecuencias; y al hacinamiento de personas por primera vez en la historia sin higiene ni sanidad (que desemboca en las epidemias de peste).

Existe otro grupo de argumentos mucho más actuales, que son los que utilizan los crímenes cometidos por MIEMBROS de la Iglesia en decadas recientes, esto es, los casos de abusos a menores ocurridos en Irlanda, EEUU y otros lugares. Nadie duda de la gravedad de estos hechos, y la Iglesia menos que ello (recordemos que en todo el nuevo testamento, sólo existe un pasaje susceptible de ser interpretado como una justificación de la pena de muerte, y es precisamente a los que ofenden a los menores, Mateo 18,6); pero la pregunta es, ¿deslegitima esto a la Iglesia en su conjunto?

Evidentemente la respuesta es no... Pero supongamos que fuese sí, ¿no quedaría entonces deslegimizada la izquierda por los múltiples crímenes cometidos en su nombre? Recordemos que en el pasado siglo, millones de personas fueron asesinados, deportados torturados, en todo el mundo en nombre de la Iglesia. Desde Cuba hasta Rusia, en China, Camboya, todo el este de Europa, los crímenes de la izquierda fueron incontables. No sólo eso, incluso en democracia, se cometieron crímenes en nombre de la izquierda (recordemos los GRAPO).

Pero aun así existe una diferencia crucial. Los casos de pederastía cometidos por miembros de la Iglesia fueron crímenes cometidos en el seno de la Iglesia, aprovechándose de su situación en la Iglesia en muchos casos, pero NUNCA en nombre de la Iglesia; por contra los crímenes cometidos por la izquierda fueron EN NOMBRE de la izquierda. Ahí radica una diferencia fundamental. La diferencia entre los crímenes cometidos EN NOMBRE de una creencia y los crímenes cometidos por MIEMBROS de una creencia es fundamental.

En este sentido, recordemos la denuncia realizada por Amnistía Internacional sobre violaciones y vejaciones cometidos en los centros de acogida de menores [Antena3]. Estas denuncias, de confirmarse, no deslegitiman el trabajo realizado por miles de profesionales con menores, muchos de ellos conflictivos, ni las instituciones. Como en el caso de la Iglesia, los autores de los delitos deben ser perseguidos y castigados, y los encubridores con ellos. No deben aceptarse atenuantes ni acuerdos entre las partes (basta que la Administración se persone como acusación supongo). Pero en ninguno de los casos, estos delitos deslegitiman la institución dónde tienen lugar, sino sólo a quienes los cometen, y a quienes los ocultan.